Con una menor acumulación de reservas y la presión de los próximos vencimientos el mercado internacional advierte que el indicador bajará atado al cumplimiento de metas estrictas. Además, en Wall Street aseguran que el salto de confianza definitivo exige un acuerdo amplio de cara a las elecciones de 2027.
Ariel Maciel
Tras una sostenida compresión del riesgo país durante la primera mitad del año, el Gobierno enfrentará un segundo semestre condicionado por un escenario complejo: una menor acumulación estacional de reservas, una agenda de abultados vencimientos y una incipiente retracción de la oferta financiera global producto de tensiones externas, como el proceso electoral en Estados Unidos y la continuidad de la tensión bélica en Irán.
De hecho, en julio se comenzó a limitar la colocación de deuda corporativa y el mercado advierte que las futuras bajas del riesgo argentino se darán por "escalones" atados al cumplimiento de metas de gestión. Aunque en Wall Street señalan que el salto definitivo no dependerá exclusivamente de la figura de Javier Milei, sino de una validación política, institucional y aliada de su modelo económico.
Este nuevo panorama global ya altera los márgenes de maniobra. En diálogo con PERFIL, el director de la consultora Eco Go, Sebastián Menescaldi, advirtió sobre este cambio de tendencia al analizar la dinámica del segundo semestre: “Probablemente en esta segunda mitad del año haya menos oferta financiera. Por un lado, los préstamos locales a los agroexportadores serán más cortos. Por el otro, las condiciones para colocar deuda también pueden complicarse por las elecciones en Estados Unidos y el impacto en la conducción política de Donald Trump. Tampoco sabemos si las empresas querrán mantener la colocación de deuda a futuro en el corto plazo, algo que en julio ya se observa”.
El desafío de las reservas y el flujo de divisas
A esta menor liquidez externa se suman los desafíos puertas adentro. Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, diagnosticó que “las tres principales variables que van a definir la trayectoria del riesgo país en el segundo semestre son el ritmo de acumulación de reservas, la capacidad del Tesoro de seguir refinanciando vencimientos en pesos sin inyectar liquidez excesiva, y la evolución del costo de financiamiento en dólares”.
Sobre el flujo de divisas, Botto explicó que, si bien el Banco Central superó a mitad de año la meta de comprar USD 10.000 millones, en esta segunda mitad del año “se termina la cosecha gruesa y se acumulan pagos de deuda”. Por ello, estimó que “con un ritmo de compras moderado, como se observó en junio, el riesgo país debería encontrar un piso más firme”.
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Menescaldi coincidió en que la capacidad de acumulación del Banco Central durante la segunda parte del año “va a ser poca” por factores estacionales y anticipó que en 2027 “será menor todavía” debido al turno electoral. “Si se logra una mayor acumulación, será después de las elecciones. Lo central será sostener el stock actual y evitar un atraso significativo del tipo de cambio”, enfatizó el director de la consultora que dirige la economista Marina Dal Poggetto.
Los escalones financieros y el crédito local
Respecto a la evolución del crédito soberano, Menescaldi señaló que haber logrado la calificación B- permite margen para “seguir bajando” el indicador, aunque aclaró que para “mejorar, además de consolidar la economía y lograr que vuelva a crecer, es necesario avanzar sobre el frente externo”.
En ese terreno, el Gobierno logró evitar la emisión de deuda internacional a tasas de dos dígitos al apuntalar el mercado doméstico. Botto remarcó que “el Tesoro colocó más de USD 4.600 millones en bonos hard dollar” bajo ley local (AO27, AO28 y AO29) a tasas de entre 5% y 8,3%. “De esta manera se cubrió el pago de julio de USD 4.200 millones a un costo promedio inferior al 7%, cuando seis meses antes la alternativa era emitir al 10%”, detalló el estratega de Mills Capital, quien advirtió que a nivel local se viene un test de estrés con vencimientos por más de $ 100 billones acumulados hacia fin de año.
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En este punto, el mercado internacional sigue con lupa la hoja de ruta oficial. Una fuente de peso con fuerte influencia en las decisiones financieras de Wall Street, que dialogó en estricto off the record con PERFIL, explicó la dinámica esperada: “Vemos una baja del riesgo país a mediano plazo, pero será por escalones, en la medida en que los mercados verifiquen que se cumplen los supuestos del programa financiero. Si el Gobierno demuestra que va a rollear vencimientos, pagar con superávit fiscal, conseguir USD 5.000 millones o lograr USD 800 millones este año y USD 1.500 millones el próximo por privatizaciones, cada uno de esos puntos será un milestone. A medida que se alcancen, impulsarán la compresión del riesgo”.
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“El movimiento cotidiano oscilará 10 puntos arriba o abajo, pero las bajas sostenidas de 20 o 30 puntos se lograrán mediante el monitoreo del programa financiero para 2026 y 2027. En la medida en que se cumplan esos supuestos, se consolidará la tendencia decreciente”, completó el operador financiero.
La barrera de 2027 y la validación del modelo
A pesar de este ordenamiento de corto plazo, el desafío de fondo se traslada al recambio institucional. Botto advirtió que “los vencimientos con privados y organismos suman casi USD 25.000 millones” para el año 2027, y planteó que “el calendario electoral puede estrechar la ventana” de oportunidad financiera. Es en ese horizonte donde el mercado de capitales fija su principal condición. Según la fuente de Wall Street consultada por este diario, el quiebre sustancial en el riesgo argentino no está atado a un personalismo, sino a la institucionalidad del rumbo.
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“El gran escalón de baja se dará cuando el mercado confirme si Milei reelige o si triunfa alguien que proponga mantener su modelo económico. Ya sea con Milei o sin él, o con Milei en alianza con los gobernadores o con (Mauricio) Macri, lo central es la revalidación del rumbo. Si se convalida el modelo y se perciben señales de reactivación, con más exportaciones, acumulación de reservas y un paulatino descenso de la inflación, el mercado reaccionará positivamente”, sentenció.
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Para los fondos internacionales, el respaldo político amplio es un factor determinante: “Más que una victoria personal de Milei, la clave para un quiebre sustancial radica en que el modelo sea convalidado. Incluso sería mejor aún si ese triunfo surge de un acuerdo con los gobernadores, porque eso garantizaría un marco de contrapeso y monitoreo interno frente a eventuales desvíos de corte autoritario”.
Esta visión sintoniza con la lectura de Menescaldi sobre el historial de crédito del país: “Es necesario confirmar que el próximo gobierno sea promercado y mantenga un manejo razonable de la política económica. La mayor parte de los defaults que hemos sufrido han sido políticos o determinados por la política a posteriori. El verdadero desafío hacia adelante está en consolidar una economía más sustentable, fuerte y resiliente”.



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