Sileoni dijo que “está muy bien” que esa y otras formas de protesta se incluyan en los programas. Aclaró que los docentes “no deben hacer apología” de esos métodos.La polémica por la inclusión del piquete, el “escrache” y las pintadas callejeras como temas de estudio en la escuela secundaria en la provincia de Buenos Aires, que hace 10 días provocó un roce dentro de la administración de Daniel Scioli, fue reactivada ayer, esta vez por un funcionario del Gobierno nacional.
“No es lo mismo un grafiti o una pintada en 1979, cuando estaba clausurada la palabra, es una cosa, una pintada en el frente de su casa hoy, es otra. Lo mismo ocurre con los piquetes. No es igual el que ocurrió en 2001 a uno que se produzca en la actualidad, porque hoy la Presidente no penaliza la protesta social”, planteó el ministro, en clara defensa de la política nacional de no represión de la protesta callejera.
“Hay un límite que el docente no puede trascender que es la ley y el respeto al otro”, añadió el jefe de la cartera de Educación.
El ministro aseguró, no obstante, que está a favor de que tanto el escrache como otras formas de manifestación pública se estudien en la escuela. “Quizá haya sido poco feliz haber incluido la palabra escrache. Pero está muy bien estudiar formas de participación ciudadana. El prejuicio está en pensar que por poner esos temas en el programa, el docente va a hacer una alabanza o una apología del escrache. Los docentes no pueden hacer apología del escrache”, reflexionó.
Tensión con Scioli
Sileoni hizo estas declaraciones en medio de cruces entre Scioli y la Casa Rosada, esta vez provocada por la cerrada defensa que el gobernador hizo de su política de seguridad y de su ministro Ricardo Casal, que es fuertemente resistido por la Casa Rosada.
Hace 10 días, cuando el tema trascendió por primera vez, Scioli le pidió al director general de Cultura y Educación de la provincia, Mario Oporto, que aclarara que sumar el estudio del escrache a los programas no implicaba promoverlos como forma de protesta. El gobernador además ratificó su “enérgico rechazo”, tanto a los escraches como a los cortes de calle.




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