El reciclaje en el eólico tiene premio

El reciclaje en el eólico tiene premio

Asturias cuenta con grandes fortalezas para apostar por una potente economía circular en sectores como el de las turbinas de viento.

Es un mercado relativamente joven, pero esta iniciando ya el proceso de sustitución o el de la repotenciación de sus instalaciones. La Comisión Europea estima que la energía eólica podría proporcionar el 50% de la demanda de electricidad a la Unión Europea en 2050. Wind Europe (anteriormente Asociación Europea de Energías Eólicas), EuCIA (Asociación Europea de Materiales Compuestos) y Cefic (Consejo Europeo de la Industria Química) han elaborado un amplio informe, consecuencia de su compromiso con promover una economía circular que reduzca los impactos ambientales a lo largo de los ciclos de vida de los productos.

Se estima que la vida útil de una turbina eólica es de aproximadamente 20-25 años, aunque algunas incluso se pueden extender con su repotenciación hasta los 35. Muchas de las instaladas en los años noventa son de unos pocos cientos de kilovatios y tienen menos de 60 metros de altura de buje. Hoy en día hablamos ya de turbinas de 160 metros y de una mayor potencia. De hecho, el análisis de cien proyectos de repotenciación en Europa demuestra a futuro que el número de turbinas disminuye un tercio, mientras que la capacidad de los parques eólicos se duplica.

 

España figura como uno de los mercados más maduros de la UE, junto con Dinamarca, Alemania y Países Bajos. Y por ahí es por donde debe empezar el cambio: reciclar y reutilizar en su caso. Con algunas partes diferenciadas. La turbina (torre) de acero, 100% reciclable, por lo tanto negocio asegurado como venta de chatarra para los nuevos hornos y acerías eléctricas. Las palas de las turbinas, hechas con materiales compuestos, como la fibra de vidrio y de carbono, polímeros o poliésteres, que obliga en cambio a un desafío intersectorial, no solo de la industria eólica. Y finalmente el de las cimentaciones (cemento). Por añadir un dato: hoy se utilizan 2,5 millones de toneladas de material compuesto a nivel mundial y se estima que en 2023 pueden ser desmanteladas unas 14.000 palas, lo que equivaldrá a unas 40.000-60.000 toneladas.

Con este planteamiento y estos datos en la mano, Asturias tiene la posibilidad de 'adelantarse' y aprovechar sus enormes fortalezas para presentarse como un actor principal en el mundo de la economía circular. En Avilés tiene su sede una de las multinacionales más importantes del mundo, Windar Renovables, del Grupo Daniel Alonso. Aquí tiene sus centros de fabricación, su propio I+D -más el que le brindan ArcelorMittal e Idonial-, su 'inteligencia', en suma, que luego desarrolla en sus plantas de Brasil, India, México, Rusia y Estados Unidos. Aquí, a apenas unos metros del polígono industrial PEPA, se dispone de uno de los puertos europeos más importantes en el movimiento de turbinas eólicas. Y finalmente cuenta con una cartera de clientes y proveedores a nivel mundial que pocas empresas poseerán.

Windar se ocupará seguramente del 'recambio' de sus turbinas, pero en Asturias podría abrirse un nuevo campo industrial para el reciclaje de los compuestos de las palas y abierto a otros sectores, como se observa ahora con el desmantelamiento de las baterías de cok de ArcelorMittal, y antes con el achatarramiento de toda la cabecera siderúrgica, siempre en manos ajenas al territorio. ¿La clave? Adelantarse. Los datos están ahí.

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