El presidente del gobierno español quiere tender lazos con el organismo mas afín al neoliberalismo. Ausencias "por izquierda".
Once de los 22 jefes de Estado iberoamericanos faltarán a una cumbre calificada como la de la renovación por los cambios que se aprobarán en ella, entre ellos convertir estos foros de anuales en bienales a partir de la de 2014 en México. También es especial porque en ella se despide de los mandatarios el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, que tras ocho años de mandato será relevado en enero, posiblemente por la ex vicepresidenta de Costa Rica y administradora asociada del PNUD Rebeca Grynsdan, el nombre que más suena.
El eje más izquierdista de la comunidad iberoamericana, el de las críticas abiertas en este tipo de encuentros, apenas tendrá representación en la Cumbre Iberoamericana de Panamá. El nicaragüense Daniel Ortega, que queda ahora como único abanderado.
El ecuatoriano Rafael Correa no acude a Ciudad de Panamá, la argentina Cristina Fernández de Kichner está convaleciente, el uruguayo José Mujica tampoco viaja por su salud, la presencia del cubano Raúl Castro se da por descartada, igual que la del venezolano Nicolás Maduro. El boliviano Evo Morales y la brasileña Dilma Rousseff se excusaron a último momento. Fuera de ese eje, tampoco estarán el chileno Sebastián Piñera ni el guatemalteco Otto Pérez Molina.
Pero ante la escasez de buenas noticias en su propia tierra (ver página 22) el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, aprovechó el encuentro en Panama para colar a España en "la interna" latinoamericana al decir que su país puede aportar a la Alianza del Pacífico (AP) su experiencia como miembro de la Unión Europea y consideró que este hecho hace que el país pueda desempeñar "un papel de gran trascendencia" en esta organización.
La AP, integrada por Chile, Perú, Colombia y México, es una organización de integración de tipo neoliberal con lazos mucho más firmes con Washington, al punto que todos tienen tratados de libre comercio con esa nación.
Rajoy participó en un panel dedicado al impacto en Latinoamérica de la AP, junto a los presidentes de Panamá, Ricardo Martinelli, y Costa Rica, Laura Chinchilla. España fue el primer país europeo que consiguió el estatus de observador en esa entidad.
"Estoy a favor de que esto sea un éxito y estoy convencido de que va a ser un éxito porque nuestro compromiso con América Latina es conocido desde siempre y será mayor en el futuro", subrayó.
Para el presidente del gobierno español, la mayor apertura comercial y el conjunto de normas basado en la seguridad jurídica "va a ser enormemente útil para todos los países". «








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