Apenas se enteró de que Daniel Scioli había echado a Santiago Montoya, el ex jefe de Montoya y actual diputado nacional Felipe Solá, se entusiasmó: "Me encantaría sumarlo. Somos muy amigos".
Poco antes, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, había avisado que le ofrecería a Montoya un cargo en su gobierno: aclaró que lo quiere como funcionario y no como candidato. En cambio, en el PJ disidente se mostraron abiertos -aunque todavía con prudencia- a captar en sus filas al mediático Montoya.
Cerca de Solá dijeron que hace tres meses se habían iniciado "tanteos electorales" con el entonces funcionario. "Siempre va a haber lugares en las listas para gente buena como él", dijeron.
Eduardo Amadeo, uno de los operadores principales del PJ disidente en Buenos Aires, añadió: "Montoya inicio el camino que seguramente van a seguir otros funcionarios dignos".






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