Ningún intendente repitió tercer mandato en la historia de General Pueyrredon. Hay un atisbo de intención de Pulti, pero ya tiene el boleto picado. Hoy Pulti “está”, pero pintado, su gestión ha sido la figura del fracaso. Su porción de poder se evaporará en cuestión de meses, acorralado por la crisis en todos los frentes, político, económico y social.
En la actualidad que Gustavo Pulti sea candidato es un favor para sus eventuales adversarios. Cualquiera le gana, está en el nivel de votos de Alejandro Martínez (el casi seguro candidato a intendente del Partido Obrero y un Frente de Izquierda, que meterá por lo menos un concejal).
En la condición de Pulti hay 68 intendentes en la Provincia de Buenos Aires, que no podrán renovar, de acuerdo a las necesidades políticas de Sergio Massa (que está saboreando el cordero antes de manearlo). El inspirador del Frente Renovador, está procurando poder antes de conquistarlo. Intenta limpiar de caudillos peronistas del conurbano bonaerense.
La partida de Artime (antes del anuncio de Massa – lo que no quiere decir que no haya tenido el dato -), es una pseudomovida que exige una mayor explicación, más allá de la primera lectura: exterminar a Cheppi. Artime tendría que haber acompañado con la renuncia a su cargo en el ENOSUR, sino parece una componenda. Artime es Boudou-Massa dependiente, va a jugar en ese espacio, mientras Pulti se hace el distraído hay conexiones. No hay que comprar la participación de Artime en el Frente Para la Victoria, están amuchados en franca posición de repliegue. A Pulti, mientras expira su mandato, lo están dejando fuera de juego 18 meses antes. Que se vaya comprando un casco.





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