Cerraron 10 fabricantes y talleres textiles en la capital del pulóver. Mauro Sergio pidió convocatoria de acreedores y cerraron dos empresas históricas Ramacci Sweaters y Textil Torreón, además de talleres textiles
Graciela Moreno
La noticia del pedido de apertura del concurso de acreedores de la marplatense Textilana, fabricante de la marca Mauro Sergio, encendió otra alarma. Históricamente, Mar del Plata fue considerada la "capital nacional del pulóver". En sus buenas épocas llegó a fabricar 6 millones de sweaters al año, hoy apenas llega a la tercera parte. No solo Textilana está en problemas, hubo otros cierres.
Guillermo Fasano, presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata que agrupa a todos los fabricantes de sweaters, hace una radiografía del sector: "En Mar del Plata se concentraron todos los fabricantes de pulóveres, desde aquí se vende a todo el país, se trabaja a fason para grandes marcas, otros prefieren lanzar su propia marca. En el mejor momento hubo 180 fábricas de pulóveres, 500 máquinas de tejer, se llegaron a producir 6 millones de sweaters por año. En los '70 se fabricaba manualmente, no había comercio online y los turistas iban a la avenida Juan B. Justo a comprar pulóveres. Se tejía todo el invierno para vender en verano".
Los tiempos cambiaron y la producción de pulóveres sufrió varios cambios. "Cuando empezó la convertibilidad bajó la producción, recién se recuperó el volumen en la época del gobierno de Néstor Kirchner. Pero en 2012, comenzó a caer la producción y fue decayendo entre un 2% y un 3% por año. En 2022/2023 se producían 4 millones de pulóveres al año, hoy apenas llegamos a los 2 millones anuales. Sólo nos quedan 100 fábricas, más algunos talleres", explicó desde la cámara textil.
Fasano explicó que el sector textil que fabrica pulóveres le da trabajo a 1.000 empleados, a los que hay que sumar otras 1.000 personas más que trabajan en talleres periféricos de botones, remallado, lavado, además del sector comercial.
El caso de Textilana con la marca Mauro Sergio se convirtió en noticia por tratarse de una marca conocida, pero no es la única que atraviesa problemas. "Lo de Textilana no nos sorprende, hay una caída significativa en la producción. No se justifica sólo por la caída del salario, esto ocurre porque se vende la mitad de los pulóveres que vendíamos entre 2022/2023. Sumado al ingreso de mercadería importada es un cocktail explosivo", explicó.
Mientras Textilana trata de reorganizar sus deudas para no ir a la quiebra, otros no pudieron. "Ramacci Sweaters era una empresa que tenía más de 50 años en el sector, tenían su propia marca y cerraron en febrero. Textil Torreón es otra empresa que cerró con más de 40 años que tenía un par de locales, le vendía a muchos comercios de todo el país y cerró. Lo mismo se repite en el caso de talleres textiles que cierran. Por lo menos cerraron 20 empresas y talleres en los últimos dos años", señaló desde la cámara.
Un empresario del sector textil marplatense, que prefiere no dar su nombre, señaló a BAE Negocios "nosotros no sólo trabajamos, también sufrimos. Cuando aparecen notas que muestran como está el sector y hablan de malarie, cuando vamos al banco después no nos quieren descontar ni un cheque".
"Las plataformas chinas están devastando todo"
Shein y Temu también impactaron en la fabricación nacional de pulóveres. "La llegada de ropa importada hay que comprender que es una modalidad que llegó para quedarse, no es pasajera. Tiene prueba y error, algunos compradores se quejan de lo que reciben. Tienen un sistema de agresividad en las ventas en redes que es terrible. Si usted busca algo, se va a mirar al espejo y le aparecerá el aviso", explicó Fasano.
El sector reclama algunas medidas: "El gobierno debe reconocer que hay que controlar la calidad, el etiquetado y eso tiene un costo. Hay aranceles externos comunes que los países les ponen porque son los impuestos que los países dejan de percibir. Pero acá el ministro Luis Caputo les bajó los impuestos a la mitad a las plataformas. Con igual carga tributaria resulta imposible competir, imagínese si le bajan los impuestos a la mitad. Se suma la falta de financiamiento para el consumo, para cualquier compra les cobran el 10% mensual de interés en el pago. Las plataformas chinas están devastando todo".
La situación es muy compleja y el sector no alcanza a reinventarse. "Entre la alta tasa para financiar las compras en cuotas que es delirante, la caída del salario real y el dólar bajo, es un combo explosivo. Hemos pasado muchos momentos malos, pero como este, no sé. Se están cayendo los protagonistas del sector, los fabricantes de tela caen como moscas, los hilanderos. Necesitamos que todo mejore en forma urgente, ya no damos más", suplicó el presidente de la cámara textil marplatense.


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