El veranito financiero de Toto Caputo: reservas récord, mercados de fiesta y la gran incógnita de 2027

El veranito financiero de Toto Caputo: reservas récord, mercados de fiesta y la gran incógnita de 2027

El BCRA superó los u$s 10.000 millones en compras y el riesgo país perforó el piso de los 490 puntos. Suben bonos y acciones. Año electoral, paseo o travesía.

 

Por Lorena Hak

Con el impulso de Toto Caputo, el BCRA acumuló más de u$s 10.000 millones en compras durante 2026, mientras los mercados celebran la baja del riesgo país y la recuperación de bonos y acciones. El Gobierno busca fortalecer las expectativas de cara a 2027, aunque todavía enfrenta desafíos en materia de crecimiento y generación de divisas.

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Sin embargo, detrás de la mejora financiera aparecen señales de fragilidad que remarcan los analistas: una actividad económica con desempeños muy desiguales entre sectores, salarios que aún no recuperan terreno y vencimientos de deuda que en 2027 superarán los u$s 15.000 millones.

Las reservas, el activo político

El ministro de Economía encontró en las últimas semanas una noticia que venía buscando desde comienzos de año: la recuperación de los activos argentinos. El riesgo país cayó hasta los 486 puntos básicos, uno de los niveles más bajos desde la asunción de Javier Milei, mientras las acciones locales volvieron a registrar avances de hasta 5% y los bonos soberanos consolidaron una recuperación que entusiasma al mercado financiero.

La mejora coincide con un dato que Caputo considera uno de los principales activos políticos para la estrategia oficial, ya que el Banco Central superó los u$s 10.000 millones de compras de divisas durante 2026. "Alcanzamos la meta con siete meses de anticipación", destacó Caputo al responder cuestionamientos sobre la acumulación de reservas.

Según explicó el ministro, "la meta con el FMI es una sola: u$s 10.000 millones" y aseguró que las compras actuales incluso se ubican por encima del escenario más optimista que manejaba el equipo económico.

En el mercado, el dato fue leído como una señal de fortaleza cambiaria. Portfolio Personal Inversiones (PPI) destacó ese hito y sostuvo que la discusión pasó a centrarse en cuánto podrá superar ese objetivo.

Dólares y Wall Street en el radar

La estrategia oficial se apoya en que la energía y la minería ya compiten de igual a igual con el agro en la generación de divisas, lo que significa un cambio estructural profundo que explican parte del renovado optimismo financiero.

La consultora 1816 sostiene que el principal cambio estructural es el avance de la energía y la minería como generadores de divisas. Según sus cálculos, durante el primer cuatrimestre la oferta neta de dólares proveniente de petróleo, gas y minería fue similar a la generada por cereales y oleaginosas, con aproximadamente u$s 8150 millones en ambos casos.

Este flujo de dólares reconfiguró las carteras de los grandes fondos de Wall Street. Los principales bancos de inversión como Goldman Sachs, J.P. Morgan y Morgan Stanley volvieron a apostar fuertemente por activos locales, motivados además por la expectativa de que MSCI eleve la calificación de Argentina en su próxima revisión. Acciones de empresas como YPF escalaron a máximos de 15 años, permitiendo que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) eleve su posición en la petrolera estatal a u$s 1736 millones.

El debate por las metas con el FMI

Sin embargo, el relato oficial sobre las reservas también genera controversias. Distintos analistas recuerdan que las metas de acumulación de reservas fueron modificadas en las revisiones del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y que Argentina recibió dispensas por incumplimientos previos.

La consultora 1816 recuerda que el país había incumplido la meta de 2025 por aproximadamente u$s 10.500 millones, motivo por el cual el organismo redujo significativamente los objetivos para 2026.

Por eso, aunque el Banco Central ya superó las compras previstas para este año, algunos economistas señalan que todavía resta alcanzar los objetivos vinculados a reservas internacionales netas establecidos en el programa con el Fondo.

Santiago Bausili, presidente del Banco Central, ajustó el índice para medir el dinámica de precios

Max Capital también subraya esta diferencia. Mientras reconoce que el Central ya superó la meta de compras de u$s 10.000 millones, advierte que aún no alcanzó el objetivo de acumulación de u$s 8000 millones de reservas netas.

El veranito no llega a todos

La pregunta que empieza a circular entre inversores y consultoras es cuánto puede durar esta etapa de calma financiera. El mercado observa con atención dos variables. La primera es el flujo de dólares que generan el agro, la energía y la minería. La segunda es la evolución política de cara a 2027.

Max Capital identifica entre las principales ideas que predominan entre inversores la convicción de que la economía argentina cuenta con sectores exportadores competitivos y que una mejora adicional en la calificación crediticia podría ampliar significativamente la base de compradores de deuda argentina.

También destaca que muchos inversores consideran todavía lejanas las elecciones presidenciales y minimizan el impacto de las encuestas mientras la imagen positiva del Presidente se mantenga en niveles relativamente elevados.

La discusión ya no pasa únicamente por los fundamentos económicos actuales, sino por la capacidad del Gobierno para reducir el denominado "riesgo político" de 2027.

En ese sentido, 1816 señala que parte de la compresión de los bonos dependerá de cuánto logre instalarse la idea de que "no hay riesgo político para 2027" o de que el flujo futuro de dólares será suficiente para garantizar los pagos de deuda independientemente del signo político del próximo gobierno.

Según Epyca, los pagos de bonos en moneda extranjera ascienden a u$s 9800 millones el año próximo, a los que se suman u$s 5200 millones en vencimientos de Bopreal y la renovación de acuerdos de recompra con bancos comerciales, totalizando más de u$s 15.000 millones en compromisos externos.

La economía real, el punto débil

Mientras los mercados celebran, algunas consultoras advierten que la economía real sigue mostrando señales menos favorables. Vectorial sostiene que los primeros indicadores de abril mostraron retrocesos en industria, construcción, patentamientos y agroindustria, luego del rebote registrado en marzo.

El informe también destaca una fuerte heterogeneidad territorial. Mientras Neuquén creció impulsada por Vaca Muerta, varias provincias registraron caídas significativas de actividad y deterioro fiscal.

La consultora observa además una disminución de diez puntos en la aprobación del Gobierno durante los últimos meses y señala señales de desgaste entre jóvenes, mujeres y sectores de menores ingresos.

Una lectura similar realiza Epyca Consultores. El estudio indica que el crecimiento económico de 2026 está concentrado en agricultura, minería y pesca, mientras que la industria manufacturera y la construcción continúan lejos de sus máximos históricos.

Según la consultora, el consumo masivo acumula once meses consecutivos de caída, los salarios reales siguen perdiendo poder adquisitivo y el empleo formal privado continúa mostrando dificultades para recuperarse.

El desafío de 2027

La estrategia oficial parece orientada a aprovechar el ingreso de dólares provenientes del agro, la energía y la minería para fortalecer reservas, sostener la estabilidad financiera y reducir la percepción de riesgo político.

El objetivo es llegar a las elecciones presidenciales de 2027 con un frente financiero sólido, acceso al mercado voluntario de deuda y menores dudas sobre la capacidad de pago del Estado.

Sin embargo, los informes privados coinciden en que el principal interrogante no pasa únicamente por la disponibilidad de dólares.

La sostenibilidad del actual veranito financiero dependerá también de que la mejora de los indicadores macroeconómicos logre traducirse en empleo, salarios y consumo. De lo contrario, el optimismo de los mercados podría convivir con una economía real más frágil, justamente cuando la política vuelva a convertirse en la principal variable de riesgo para los inversores.

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