Avellaneda, Lomas de Zamora y Quilmes, es desde donde el radicalismo bonaerense planea rearticular el poder territorial perdido desde el acuerdo entre Menem y Alfonsín por la reforma constitucional de 1994. Una meta que, de forma paradójica, les permitiría alcanzar la candidatura presidencial de Ricardo, el hijo del ex primer mandatario.
Desde ese sector del radicalismo bonaerense, confían que el acuerdo sellado entre Ricardo Alfonsín y el MoDeSo de Leopoldo Moreau deja sin chances al senador mendocino, al que figuran abigarrado en la minúscula representatividad partidaria de la CON de Federico Storani.
Lo de Moreau, en sus estimaciones, despeja la incógnita acerca del comportamiento del ModeSo en la Tercera, donde esperan disputar cargos y poder con los oficialismos alineados con el gobierno nacional. En forma especial en Lomas de Zamora, Avellaneda y Quilmes. Distritos que en distintos momentos de la historia supieron ser bastiones del radicalismo e incluso controlar los dos últimos Municipios.
Es que el arco alfonsinista imagina ese desafío electoral como el paso previo a la reconstrucción de su base de poder real si en los comicios de octubre obtienen cargos legislativos a nivel provincial y nacional, alrededor de los cuales imaginan la orbitación de un radicalismo remozado.
Para que eso ocurra, creen imprescindible y en simultáneo un recambio generacional que deje atrás un ciclo de 20 años en que, de forma progresiva, fueron desgranándose las adhesiones que el radicalismo recogía. Un fenómeno cuyo inicio asocian a la reforma constitucional de 1994 y la cláusula que facilitó la reelección de Carlos Menem como presidente tras el pacto celebrado con su antecesor, Raúl Alfonsín.
No deja de ser paradójico que el hijo del ex presidente sea el estandarte de esa recuperación que imaginan llevar adelante y que incluye un recambio generacional que facilite el cierre de aquel capítulo de la historia del radicalismo.
Evaluación
Tal vez imbuidos en exceso en sus cuitas, el radicalismo bonaerense no toma demasiada nota de los resultados que obtuvo el kirchnerismo en Catamarca y Chubut e insiste en que la polarización entre dos candidatos será la llave que abra de forma positiva el resultado de las presidenciales. “Aquí no habrá términos medios: será a favor o en contra del Gobierno”, subrayan.
Los más audaces se entusiasman con explorar alguna vía de entendimiento con el diputado Francisco De Narváez para ofrecerle una lista colectora con la que adhiera a la candidatura presidencial de Alfonsín. Aunque por ahora es solo eso. Una idea. O más. Una chicana a Mauricio Macri: descreen que el líder del PRO compita contra Alfonsín y Cristina y lo imaginan, con cierto grado de conveniencia, procurando la reelección en el gobierno porteño.
Los tranquiliza, en cambio, que “Cantera popular” el nucleamiento juvenil que definen como “el más importante” en la actualidad de la UCR, se incline por respaldar a Alfonsín pues, especulan, les permitirá disputarle al gobierno un atractivo segmento del electorado que vota por primera vez.
Agustín Espinoza representa los intereses de esa corriente en la Tercera Sección Electoral donde el alfonsinismo, aliado al ModeSo, descuenta una victoria sobre Sanz si la interna, en efecto, se realiza. Solo en Almirante Brown, admiten, existiría la posibilidad de un final abierto. Mario Helfenstein, funcionario de la Universidad de Lomas de Zamora y aliado histórico de Storani, representa allí los intereses del senador.
Los dirigentes de ese distrito, como el de Lanús o de Esteban Echeverría, son catalogados como el “ala más liberal” del radicalismo por los alfonsinistas, bajo estricta reserva de nombres. “A ellos no les interesa prepararse para disputar el poder. Los conforma tener uno o dos concejales y después, bajo el argumento que la gente vota más a otras fuerzas, se escudan para acompañar sus iniciativas en las Legislaturas locales.”
El plan que urden en consenso los de Lomas de Zamora, Quilmes y Avellaneda es revertir esa tendencia y expandir otra corriente de pensamiento que fortalezca al radicalismo en esos Municipios. Un tema en el que la confección de candidatos a senadores provinciales y diputados nacionales cobra, todavía, mayor relieve.
Renovación
Dos de los tres distritos donde será enfática la disputa del poder ya tienen resueltos sus candidatos a Intendentes. El otro, Lomas de Zamora, prefiere no hablar del asunto hasta tanto no maduren las conversaciones que mantienen con los que podrían ser eventuales aliados en un frente. Aunque no lo verbalicen, la línea argumental que despliegan procura mantener en un plano discreto que la estrategia que intentan desplegar es más amplia.
En Avellaneda, Juan Manuel Guerra competirá con el kirchnerista Jorge Ferraresi. Considerado del núcleo duro de colaboradores de Juan Manuel Casella su candidatura es un hecho y no recibe objeciones. Ricardo Sánchez, en Quilmes, suma algo más que el respaldo del dirigente de Avellaneda: la bendición del propio Alfonsín.
El predicamento de Casella se extiende también a Esteban Echeverría con Pablo Dominicini, dirigente de la Federación Universitaria Argentina (FUA) y acaso a Hernán Bravo en Almirante Brown. Todo como producto de sus viejos contactos del alfonsinismo origina: Bravo reporta a Melchor Cruchaga, viejo aliado de Storani. Caso que se repite en Quilmes con Sánchez, que responde a Carlos Pérez Grecia, secretario, general del radicalismo bonaerense.
Cruchaga y Pérez Grecia, son considerados por los dirigentes que rondan entre “40 y 50 años” como la prueba evidente que “los ciclos biológicos se cumplen.” Una opinión categórica que se abstienen de emitir sobre Casella pero que, en esa línea de razonamiento, los obliga a abrigar dudas sobre los márgenes de Alfonsín para imponer un recambio generacional.
Distinto es el caso de Pascual Cappelleri, que en Lomas respalda al hijo del ex presidente. Sus adversarios descuentan que su retiro efectivo es un hecho. “La mayoría de sus punteros juega con Sanz. Diáspora liderada por Teresa Seleg, su delfín.
Los movimientos de ex ministro de Trabajo de Raúl Alfonsín son seguidos con detenimiento desde Lomas, comprendido en el nuevo “arco alfonsinista.” Descuentan que Casella será el primer diputado de Ricardo y que eso quitaría posibilidades a algunos de los dirigentes de su riñón que aspiran a la senaduría provincial: Bravo y Dominicini.
Esa será la idea para dar batalla a favor de Marcelo Pellegrini, vocal del Comité provincia que declinó efectuar comentario alguno sobre el asunto. Sí es un hecho que María Teresa Flores, la jefa del radicalismo en el distrito, comparte la estrategia de mantener indefinida la candidatura principal a espera de la suerte de las conversaciones que se mantiene con Proyecto Sur, Movimientos Libres del Sur, la Coalición Cívica y el GEN de Margarita Stolbizer.
“Nuestra situación es atípica porque esas cuatro fuerzas tienen expresiones importantes” aseguró un dirigente. “Definir el intendente ahora nos complicaría. Para mí, por ejemplo, Berardo podría ser una interesante alternativa. No digo que esté resuelto ni mucho menos. Pero todo será en función del acuerdo programático que logremos elaborar”, añadió.
Admitió, con todo, que el proyecto más ambicioso se centra en la recuperación territorial del radicalismo. Algo que parece volver más importante, al menos para un observador imparcial, la disputa por los cargos legislativos que el gobierno municipal.
Una posibilidad rechazada por el interlocutor que acepta la existencia de una corriente partidaria que llama a “no tomar la derrota como un drama. Después de todo, si eso ocurre será una expresión soberana del pueblo.”










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