En La Pampa, Verna retiró su candidatura
La decisión de la presidenta Cristina Kirchner de digitar hasta el último candidato e imponer jóvenes de La Cámpora en las listas a legisladores nacionales en todas las provincias provocó ayer la renuncia del senador Carlos Verna, un histórico dirigente del justicialismo, a la candidatura a gobernador de La Pampa.
"Yo estoy de acuerdo en que la Presidenta proponga o quiera tener legisladores que voten las iniciativas que manda el Poder Ejecutivo; es razonable que quienes vayan en su boleta voten sus iniciativas. Pero creo que hubiese sido preferible hacerlo hablando más que imponiendo", afirmó ayer Verna al anunciar su renuncia "indeclinable" a competir en las elecciones provinciales. El terremoto político que generó este portazo de Verna en el oficialismo se trasladó a la Casa Rosada, en donde el ministro del Interior, Florencio Randazzo, recibió en la tarde de ayer a Norma Durango, quien estaba anotada como compañera de fórmula y podría pasar a ocupar la candidatura vacante.
Por otra parte, fuentes oficiales aseguraron que el presidente del PJ de La Pampa, Rubén Marín, se habría contactado con el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini.
Voceros de la Casa de Gobierno aseguraron que la entrevista con Randazzo tuvo como finalidad ofrecer un gesto de respaldo a Durango y que la política oficial será esperar lo que dictamine el Tribunal Electoral pampeano. Fuentes del peronismo, en tanto, aseguraron que la proclamación de la dirigente como nueva candidata a la gobernación por el PJ se realizará en los próximos días en un congreso partidario que estaba previsto para el 16 del corriente, pero que se adelantará ante la crisis desatada por la renuncia de Verna.
La puja por las listas de diputados en La Pampa ya había provocado una crisis política mantenida en silencio hasta ahora. Según coincidieron Verna y Marín, el fracaso en las negociaciones para cerrar una lista acordada entre el PJ pampeano y Cristina Krichner fue la causa por la cual la jefa del Estado dejó al senador Nicolás Fernández (Santa Cruz), un ultrakirchnerista de paladar negro, sin la posibilidad de retener su escaño en las elecciones de octubre. Fernández actuó como nexo entre Verna y la Casa Rosada.
El caso tiene ribetes similares a los registrados con Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires (con el agravante de que al bonaerense le impusieron su compañero de fórmula para la gobernación) y se suma al del peronismo cordobés, que no llevará la boleta de la jefa del Estado en las presidenciales de octubre.
Verna adjudicó el conflicto a "una desinteligencia entre funcionarios del gobierno nacional" e hizo especial hincapié en el papel jugado por Zannini en la confusión que terminó con la presentación de una lista a diputados nacionales con el sello del Partido Humanista y encabezada por María Luz Alonso, dirigente de La Cámpora.
Según el senador pampeano, el partido les entregó sus candidatos a Fernández diez días antes del cierre de listas. Sin embargo, agregó, recién lo llamaron el sábado 25 de junio a las tres de la tarde (las nóminas debían presentarse antes de la medianoche) para decirle cuáles eran las pretensiones de Cristina Kirchner.
"Yo el 15 de junio alcancé los nombres de los candidatos y me contestó Zannini el sábado a las tres y cuarto de la tarde, después de que ya habían dicho que yo no cumplía los acuerdos", se quejó Verna, antes de agregar: "Quizá en otros lugares se entiende distinto, porque veo que a Scioli le pusieron el vicegobernador, le pusieron los dos candidatos a senadores nacionales y quince candidatos a diputados".
La rebelión de Verna no es un dato menor para la Casa Rosada. El suyo y el de su comprovinciana María Higonet son votos clave para el kirchnerismo de cara a un eventual segundo mandato de Cristina Kirchner, amén de que el legislador preside la Comisión de Coparticipación, un cargo desde el que podría impulsar iniciativas molestas para el Poder Ejecutivo.
Eso no es todo. Verna también tiene amplio poder de fuego en La Pampa, en donde controla la línea Plural, que podría traducirse en una sustancial merma de votos para la reelección de la jefa del Estado.
Por último, el incidente también podría quebrar la pax romana que existe entre Verna y Marín en el PJ pampeano. De hecho, allegados al senador nacional responsabilizaron al presidente del partido por la falta de acuerdo en el armado de la lista de diputados y recordaron que Alonso, la elegida por Cristina Kirchner, fue empleada de Marín en el Senado.







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