Por Pablo Salgado
El marxista de juventud, ahora es pragmàtico y concreto. Y les corre el arco a los crìticos, a los que construyeron fantasmas desde el miedo por la llegada del cruzado y fundamentalista de la economìa.
Se equivocaron de nuevo. Y quedan al descubierto sus mentiras y engaños. Los medios hegemónicos y los opositores batieron el parche del intervencionismo estatal, de la pérdida de confianza, de la salida de nuestro país del concierto de las naciones y los mercados. Nada de esto ocurrió.
Argentina de manera soberana, valiente e histórica, estatizó el 51% de YPF. No volvió atrás, sino que decidió explorar otro camino. El camino de la convivencia y sinergia entre lo público y lo privado.
Repsol asustó, amagó, presionó, y punto. Hablamos de negocios, de juegos, de disputas. Imaginen a Macri, Binner, y a sus equipos económicos negociando... Si se mostraron en contra de la medida, piensen ustedes la poca protección que hubieran puesto a la hora de cuidar los intereses nacionales, la poca cintura y fuerza para discutir, siempre afectos al capital privado. Y si es foráneo, mejor. ¿Se imaginan a Massa parándole el carro a Brufau?
Por todo esto hoy hay que darle nuevamente la derecha al gobierno. Que manda en las determinaciones, y decide los tiempos. ¿Sabías que el 100% de lo obtenido en Vaca Muerta en los primeros 5 años será para el país? ¿Y que luego sólo se podrá exportar el 20% de lo producido?
Hoy Argentina está en condiciones de hacer una oferta. Y Repsol está presionado por dentro y por fuera. España está en una crisis sin precedentes, hay que entender que la banca somos nosotros, no ellos.
A Brufau lo aprietan desde adentro. Los accionistas de Repsol, como la mexicana Pemex, lo consideran el gran responsable de lo que ocurrió en nuesto país. Este gallego se cebó. El destrato, la ambición desmedida, el principio de vaciamiento, al estilo Marsans con Aerolíneas Argentinas, todo esto le jugó en contra. Y ahora está pagando.
Repsol no tiene otra que aceptar. Y lo más importante: YPF manda y mantiene las riendas de la producción y exploración. Pemex acompaña porque en México viven hoy el debate de la privatización. El tema es que mirando los ejemplos latinoamericanos, los mexicanos se dan cuenta que el mejor camino es privatizar el 49% del gigante azteca, al estilo de Petrobras.
"Hagan como nosotros, tenemos el 51% y hacemos lo que queremos", me dijo un funcionario de cancillería carioca. Y tienen razón. YPF y Pemex miran a Petrobras. Y lo aprietan a Brufau y a Repsol. Dos buenas pinzas que seguirán haciendo cosas juntos.
Pregunta final: España creyó que en los noventa volvían a tomar el virreinato. Desangraron las empresas, intentaron e intentan vaciar y llevarse todo. ¿La próxima víctima será Telefónica?



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