Durante su descanso en Cancún, el gobernador José Alperovich tomó importantes decisiones políticas con vistas a enfrentar sus últimos dos años de gestión, según pudo confirmar CONTEXTO.
Por otra parte, el defensor del sueldo Hugo Cabral, impulsado por Beatriz Rojkés, será el candidato de ese sector para la Intendencia de la Capital.
Además, la intención de Alperovich es que Jaldo y Manzur no asuman sus bancas como diputados nacionales. En el caso de Jaldo, pediría una licencia para seguir desempeñándose como ministro del Interior.
Como habíamos anticipado hace diez días, Alperovich eligió como delfín a su socio Manzur, el único político en quien confía tanto en materia política como en el ámbito de los negocios.
Jaldo, otro millonario, completará la fórmula, intentando adosarle algo de peronismo a la imagen poco carismática de Manzur, quien además está fuertemente sospechado de corrupción.
Será muy difícil para el oficialismo imponerle semejante dupla a la clase media, que ya ha demostrado en las urnas su hartazgo con el alperovichismo, tanto en la Capital como en los principales núcleos urbanos de la provincia.
El gobernador se apura a tomar decisiones, para que el poder no se le termine de escurrir de las manos. Es lo mismo que está haciendo Cristina, instalando a Jorge Capitanich como su candidato para 2015, frente a Sergio Massa y Daniel Scioli.
Mientras los tiempos políticos se aceleran, intendentes, legisladores y dirigentes del peronismo esperan señales de Domingo Amaya para comenzar a trabajar en su candidatura a gobernador.
La ley de acoples a priori le otorga una importante ventaja territorial al peronismo en una elección en la que se elegirán desde delegados comunales hasta gobernador, pasando por legisladores, concejales e intendentes. Habrá infinidad de listas del PJ.
Por su parte, el radical José Cano tiene distintas cartas en la manga.
Puede esperar una probable división en el justicialismo, para intentar surgir como alternativa ganadora, o bien bucear un tácito acuerdo con el amayismo, o directamente optar por un resurgimiento radical desde las intendencias, asegurándose él mismo la Capital, acompañado por Mariano Campero en Yerba Buena, Roberto Sánchez en Concepción y otros correligionarios que quizá podrían ganar, por ejemplo en Simoca o Monteros.
Sumando además un bloque importante de legisladores y concejales en toda la provincia, la UCR sentaría bases políticas muy firmes para proyectarse más adelante hacia el máximo poder provincial.











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