El jefe de Gobierno Mauricio Macri piensa desdoblar las elecciones para 2013. De ser así, el Jefe de Gabinete se postularía a mitad de año como legislador y, luego, Gabriela Michetti como senadora.
Pero, ante la posibilidad cada vez más cierta de que Mauricio Macri adelante para mediados del año próximo los comicios a legisladores porteños, como estrategia electoral, en el entorno de Rodriguez Larreta comienzan a mirar con buenos ojos la idea de encabezar esa lista. Así, el Jefe de Gabinete –que debe ganar una elección en 2013 como una suerte de plebiscito para tener chances en 2015 por el sillón del Gobierno porteño– podría ser el primer postulante a legislador de la Capital, donde no existen aún competidores de peso en la oposición. Michetti, en tanto, competiría por la senaduría nacional para enfrentar a adversarios mejor posicionados del espacio anti K como Fernando "Pino" Solanas.
El jefe comunal analiza por estas horas la conveniencia de separar los comicios locales de la elección a diputados y senadores nacionales que tendrá a su cargo el Gobierno nacional y que se realizaría en octubre. El objetivo es mejorar las oportunidades de su fuerza y lograr mayoría propia en el Parlamento local, donde el bloque PRO hoy cuenta con 26 diputados y se le complica lograr los 31 votos necesarios para votar leyes clave, como la del traspaso del subterráneo.
Desdoblar los comicios aparece hoy como el mejor escenario. Sucede que en octubre se renuevan la mitad de los diputados porteños y tres senadores nacionales.
Y hay en abundancia figuras del arco anti kirchnerista, como Alberto Fernández, Roberto Lavagna, Graciela Ocaña, Rodolfo Terragno, Elisa Carrió, Alfonso Prat-Gay y Alberto Rodríguez Saá, entre otros. Si las elecciones nacionales se realizan junto con las locales, el arrastre que podrían generar estos candidatos le quitaría votos al PRO.
La propuesta, realizada por el ministro de Gobierno Emilio Monzó, disparó entre los hombres de Rodríguez Larreta una jugada conveniente para su jefe político.
Postularse en la elección local le evitaría ir a las primarias abiertas de agosto con Michetti, que al ser obligatorias y simultáneas podría complicarlo.
En cambio, le permitiría imponerse con buen margen en una elección que no cuenta, hasta el momento, con rivales de peso en la oposición.
La movida no deja de ser riesgosa.
Sucede que el Jefe de Gabinete sigue midiendo menos que Michetti en los sondeos de intención de voto, aunque ninguno superaría el 35% de las preferencias.
De ahí, que celebrarlas en octubre de manera conjunta complicaría obtener la mayoría en la Legislatura porteña. El PRO pondrá en juego allí 11 de sus 26 diputados de la Ciudad y debería obtener 16 para llegar a esos deseados 31 votos que aseguren una eventual mayoría legislativa.
La jugada también podría resultar peligrosa para Macri. Un triunfo contundente en esa elección local le permitirá gobernar con tranquilidad los últimos dos años de su gestión, que se avizoran como los más complicados en la ríspida relación con la Casa Rosada. Además, potenciaría su proyecto presidencial con vistas a 2015. Pero también se podría plebiscitar su gestión.










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