MI va detrás del poder territorial para ser gobernador. Política del Sur indagó lo que pretende para pasar al sciolismo o al massismo. El diputado quiere retener el control sobre los intendentes como hizo el otro lomense (Eduardo Duhalde) y no dejar que desde Olivos le manejen la Provincia como hizo el Pingüino.
Como se sabe en política las negociaciones electorales empiezan temprano como para que cada fuerza construya sus territorios a tiempo para llegar al 2015 con una estructura capaz de sostener un triunfo, y en el caso del Frente Renovador aún más, ya que su intención no es menor: poner a un hombre en la presidencia de la Nación, desde un triunfo en la Provincia de Buenos Aires.
Pero el desafío de Sergio Massa es sin lugar a dudas retener el control del territorio bonaerense como para asegurarse lo que significa el 40 por ciento de los votos del país, y para eso necesita una figura que mida.
Esa figura parece estar en el candelero y es nada menos que el lomense Martín Insaurralde (MI), que ha logrado llegar a una instancia en la que no necesita mucha más presentación, y ese nivel de conocimiento tiene un precio y según pudo saber Política del Sur, el precio no es barato.
Este diario web ha recogido testimonios sobre lo que MI pretende para llevar a los presidenciables su poder de convocatoria y sus mediciones provinciales que según todas las encuestadoras hoy rondan el 35 por ciento de intención de voto, algo que nadie ha alcanzado.
Muchos critican las apariciones mediáticas del ex intendente de Lomas de Zamora y el uso también mediático que hace de su casamiento con Jésica Cirio, pero lo cierto es que la estrategia televisiva tiene que ver, precisamente, con el valor agregado que MI le da a su candidatura para pedir lo que pretende, ya sea a Massa, ya sea a Scioli.
En primer lugar, Insaurralde querría para ser candidato de un espacio o de otro, tener 10 diputados nacionales en la lista. Esto es para poseer un mínimo de control en la Cámara Baja nacional para cuando se traten temas de la provincia de Buenos Aires.
Lo que no trascendió son los lugares de los 10 diputados dentro de la lista. Podrían estar repartidos en los tres tramos de la boleta: la parte blanca (los que entran), la parte gris (los que pueden entrar) y la parte negra (los que quedan afuera).
Es una exigencia suntuosa si se quiere, pero también trascendió que el costo que presenta Insaurralde es el techo desde el cual se empezará a negociar su candidatura.
Por el lado de la provincia de Buenos Aires, surgen varios interrogantes porque lo explicado por las fuentes lomenses consultadas, MI estaría queriendo tener la posibilidad de alzarse con el 70 por ciento de la boleta tanto de diputados (que elige la primera sección) como de senadores (que elige la tercera sección).
Lo primero que sale a la luz es si el lomense tiene tanta gente de confianza como para establecer una pauta política tan alta en materia de representación, pero surgió en la charla con este medio la opción de que ese margen de maniobra lo use para negociar con los intendentes del Conurbano (con todos los jefes comunales) sea cual fuera su pertenencia: PJ, FPV, PRO o FR.
De esta manera, Insaurralde se aseguraría una porción importante de poder como para tener el control de la Cámara Baja y Alta Provincial y asegurarse una primera gobernabilidad en paz, mientras construye su propia tropa una vez instalado en La Plata.
En el caso de la Provincia, será cuando menos difícil negociar determinadas pautas legislativas tomando en cuenta que nunca Scioli pudo llegar a armar su propia lista bonaerense y que Massa no entregará tan generosamente su poder territorial de la primera sección.
Ambos, Massa y Scioli, quieren conducir desde Nación la provincia más importante de la Argentina. Lo hizo Néstor Kirchner. Una fuente de La Plata consultada por este medio dio cuenta de una charla que el Gobernador habría tenido con el novio de Jésica Cirio en la cual le habría dicho que él pudo gobernar la Provincia aún sin armar las listas y que cuando Nación recortó recursos apeló a aumentar tasas e impuestos a otros sectores y que pudo “gobernar sin problemas”.
Históricamente, el Gobernador tenía el control de los intendentes como hizo Eduardo Duhalde cuando creo la liga de los barones del Conurbano y manejó su poder con el fondo de reparación histórica, pero el pingüino saltó esa instancia y recortó el poder de Felipe Solá y de Daniel Scioli, manejando él la caja con la que llegó a los jefes comunales y controló la provincia desde Olivos, incluso recibiendo a todos los caciques del Conurbano en la quinta presidencial para negociar él mismo todo.
Pero el alcance de Insaurralde no es solamente el conurbano bonaerense porque toda la provincia vota en el parlamento provincial y como se sabe cada mano cuenta a la hora de votar las leyes. Así dicen en la política: los votos se cuentan de a uno.
Cristina no abandonó esta modalidad, pero lo cierto es que rechazó el contacto directo, como tenía su marido con los intendentes y le dejó la carga al ministro Julio de Vido.
Sin lugar a dudas, Insaurralde pretenderá como un gran desafío volver a la conducción que inauguró el otro lomense y romper con la hegemonía de poder que impulsó el líder del kirchnerismo, pero claramente Scioli y Massa crecieron en el poder junto al fallecido ex presidente y querrán imitar ese manejo de poder territorial en la provincia de Buenos Aires.








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