"Las provincias donde más se contrajo el empleo formal privado son también aquellas donde más crecieron el desempleo y las inserciones informales", resumieron desde el CETyD
Luis Autalan
La evolución del empleo privado registrado durante el gobierno de Javier Milei vuelve a quedar bajo la lupa de un informe del Centro de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín. El mismo advierte una paradoja cada vez más marcada: mientras aumenta la cantidad de personas ocupadas, continúa la caída del empleo formal y crecen las inserciones laborales precarias.
El trabajo, titulado "Más ocupados, menos empleo formal", sostiene que la reconversión productiva en marcha no está generando puestos de trabajo de mejor calidad. Por el contrario, señala que en dos de cada tres provincias aumentó la población desocupada o inserta en los denominados "empleos refugio", una categoría que comprende ocupaciones informales de baja calificación, escasa carga horaria e ingresos reducidos.
"Las provincias donde más se contrajo el empleo formal privado son también aquellas donde más crecieron el desempleo y las inserciones informales", resumieron desde el CETyD a BAE Negocios, al presentar el estudio.
Entre los casos más críticos aparecen Santa Cruz, Formosa y Chaco, mientras que Río Negro y Neuquén muestran una evolución más favorable, impulsada principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta y la expansión de la actividad hidrocarburífera.
"A corto plazo no esperamos un comportamiento diferente del empleo al que venimos observando. Eso también se refleja en el Indicador Predictivo del Empleo (IPE), que viene mostrando un elevado nivel de precisión", explicó a este diario Matías Maito, director del CETyD.
El especialista sostuvo que la tendencia continuará siendo contractiva para el empleo formal privado, aun cuando algunos indicadores de actividad económica exhiban mejoras puntuales.
"Atraviesan trayectorias desacopladas. La actividad económica muestra algunas señales de recuperación, aunque todavía inestables, pero eso no se traduce en mayor empleo formal. Desde hace meses observamos una reducción sostenida de las dotaciones de personal", señaló Maito.
Según precisó, esa dinámica responde a que los sectores con mayor crecimiento son aquellos que generan menos puestos de trabajo, mientras que las actividades con mayor capacidad de absorción laboral continúan atravesando un proceso de retracción.
Las principales excepciones vuelven a concentrarse en la zona de Vaca Muerta, algunos complejos agroindustriales y determinados proyectos mineros. En sentido contrario, la construcción y la industria, como otros rubros de servicios, siguen encabezando la pérdida de empleo registrado.
"Para gran parte del país, el empleo continúa contrayéndose. Mientras el actual patrón sectorial se mantenga, no observamos elementos que permitan anticipar una reversión de esa tendencia", concluyó Maito.
"No te alejes tanto de mí"
Los datos relevados por el CETyD muestran que entre comienzos de 2025 y el primer trimestre de 2026 se perdieron 196.000 puestos asalariados formales y otras 46.000 ocupaciones independientes registradas. En paralelo, crecieron 274.000 asalariados informales y 360.000 ocupaciones informales, consolidando un desplazamiento hacia modalidades laborales de menor calidad.
Como consecuencia de ese proceso, la informalidad alcanzó al 44,2% de la población ocupada durante el primer trimestre del año. Al mismo tiempo, la tasa de actividad permaneció en niveles históricamente elevados, reflejando que cada vez más personas buscan incorporarse al mercado laboral para compensar la pérdida de ingresos de los hogares.
El estudio también advierte que más del 90% de los nuevos ocupados necesita trabajar una mayor cantidad de horas para incrementar sus ingresos, aunque la debilidad del consumo limita esa posibilidad. El resultado es un crecimiento de la subocupación, que aumentó 14% en términos interanuales durante el primer trimestre de 2026.
La investigación concluye que el incremento de la ocupación no constituye una mejora del mercado laboral sino, en muchos casos, la respuesta de los hogares frente al deterioro del poder adquisitivo y la insuficiencia de ingresos provenientes del empleo formal.
De Usuhaia a La Quiaca
El deterioro no se distribuye de manera homogénea en todo el país. El informe identifica una relación directa entre la pérdida de empleo privado registrado y el aumento del desempleo o de los denominados empleos refugio.
Santa Cruz y Formosa aparecen entre las provincias más afectadas, producto del retroceso de la construcción pública y privada. En el caso santacruceño se suma además la caída de la producción hidrocarburífera en la Cuenca del Golfo San Jorge. Chaco también integra el grupo de distritos más golpeados por la retracción del empleo formal, un fenómeno que se replica en otras provincias del norte argentino, como Misiones, Catamarca, Corrientes y Santiago del Estero.
En sentido inverso, Río Negro y Neuquén exhiben una evolución más favorable gracias al dinamismo de Vaca Muerta, mientras que Tucumán también logró mejorar sus indicadores laborales acompañando el crecimiento del empleo formal privado. Para el CETyD, estos casos constituyen excepciones dentro de un escenario donde predominan la precarización y la pérdida de puestos registrados.
La investigación sostiene que el proceso de reconversión productiva no está derivando en una "destrucción creativa" capaz de reemplazar los empleos perdidos por otros de mejor calidad. Por el contrario, advierte que la contracción del trabajo formal suele desembocar en ocupaciones precarias o directamente en el desempleo.
En paralelo, el desempeño de la actividad económica continúa mostrando fuertes oscilaciones. Tras el rebote registrado en marzo, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) retrocedió 1,5% en abril, reflejando una recuperación todavía inestable. Ese comportamiento volvió a tener su correlato en el empleo privado registrado, que se contrajo nuevamente en marzo, al tiempo que continuó reduciéndose la cantidad de empresas en actividad.
El comportamiento sectorial también exhibe marcados contrastes. Durante marzo crecieron las dotaciones de personal en actividades agropecuarias, minería, petróleo y algunos servicios. En cambio, la industria volvió a perder empleo en todos sus subsectores, el comercio acumuló su décimo mes consecutivo de retroceso y la construcción permaneció prácticamente estancada.
Las proyecciones del Indicador Predictivo del Empleo (IPE-CETyD) tampoco anticipan un cambio de tendencia. El organismo estima que el empleo privado registrado continuará reduciéndose durante los próximos meses, con una persistente debilidad de la actividad industrial.
"Hacer bailar esas monedas, hasta borrar sus fechas"
El escenario se completa con una nueva pérdida de poder adquisitivo. Durante el primer trimestre de 2026, los salarios del sector privado evolucionaron por debajo de la inflación y, según el informe, el ingreso disponible de los hogares cayó todavía más que el salario total como consecuencia del creciente peso de los gastos fijos, entre ellos vivienda, servicios, transporte y comunicaciones.
Para el CETyD, la combinación de empleo registrado en retroceso, expansión de la informalidad, ingresos debilitados y una recuperación económica todavía inestable configura un mercado laboral que no muestra señales consistentes de recomposición. En ese contexto, concluye que el crecimiento de la ocupación responde más a la necesidad de sostener los ingresos familiares que a la creación de empleo de calidad.

Comentá la nota