Como parte del segundo Jubilazo Federal que se llevó a cabo en Ferro, participan de una campaña de firmas con reclamos que incluyen un aumento de emergencia, “moratoria ya” y medicamentos sin cargo, entre otros.
Por: Gustavo Montiel
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Con las subas de las tarifas de gas y luz en medio de la ola de frío, los jubilados sumaron, a la ya habitual movilización de los miércoles al Congreso, la recolección de firmas para visibilizar su situación. Esta “campaña de firmas” se lleva a cabo como parte de las medidas lanzadas durante el segundo “Jubilazo Federal” que diversas organizaciones políticas, sindicales y sociales llevaron a cabo en el estadio de Ferro en mayo pasado.
Entre los reclamos expresados en esa campaña de firmas, figuran decir “No” a una reforma previsional, exigir un aumento de emergencia, solicitar “moratoria ya”, medicamentos sin cargo y “nunca más AFJP”, entre otras.
En comunicación con Tiempo, Gustavo Panasiuk, integrante de la Multisectorial de Jubilados de La Matanza, detalló: “Participo desde el Movimiento de Jubilados Liberación Corriente Nacional Agustín Tosco. La situación es extremadamente difícil, no sólo por las tarifas. Estamos con un retraso enorme en nuestros ingresos, sufriendo cada una de las medidas que este gobierno está ejecutando”.
“Acá no es una sola medida la que se está implementando. Nosotros venimos de la quita de un conjunto de remedios que formaban parte de una cobertura que teníamos por parte del PAMI. Y también tenemos el congelamiento del bono desde principios de este gobierno”, señaló.
“En relación a las tarifas, puedo comentar que recibí una factura de luz de 267000 pesos, producto de que tuve que suprimir dos estufas de gas y las reemplacé por una calefacción eléctrica. Y ahora me quiero matar con eso. Es más de la mitad de una jubilación mínima” expresó.
Foto: Edgardo Gómez@jedgardogomezProblema ampliado
Por su parte Daniel Argibay, presidente del Centro de Jubilados de la Ciudad de Quequén, señaló: “Muchos jubilados nos manifiestan que, si se elimina por completo el descuento de la Ley de Zona Fría para Quequén, las tarifas en algunos casos van a ser impagables. Para el adulto mayor en general la situación es angustiante. Hay gente que sacó préstamos en la banca formal y también en compañías financieras para pagar los servicios”.
“El tema es que no solamente el gas va a aumentar. Los demás servicios también están aumentando. Ayer, justamente, un jubilado me contaba va a poner una salamandra. Y cuando fue a averiguar por el precio del kilo de leña, pudo comprar apenas un cuarto de lo que él pensaba. Muchos nos manifiestan, por ejemplo, que prefieren gastar en calefaccionarse antes que en remedios”, contó.
La importancia del tejido social solidario
¿Hay jubilados que quedaron la calle? Sí. Rodrigo Ozuna es coordinador general del Hogar de Cristo de la comunidad San José, en Villegas, en el límite entre San Justo y Ciudad Evita. Allí, en Avenida Crovara y Guatemala, a metros de la estación Villegas, llevan a cabo lo que ellos denominan “hospital de campaña”, que consiste en un refugio para personas en situación de calle, donde se recibe “la vida, la fe y la esperanza de cada chico de salir adelante”.
“Hoy nosotros estamos trabajando con un programa llamado El Frío Mata. Si conoces o viste o sabés de algún lugar con chicos o abuelos que se encuentran en situación de calle, nos podés llamar y nosotros les abrimos las puertas para que tengan un lugar para dormir, un plato de comida digno, y si quieren quedarse con nosotros, son bienvenidos a nuestra familia”, contó.
Según detalló Ozuna, este refugio denominado “hospital de campaña” recibe a 15 personas por día, y una parte de ellos decide quedarse en el lugar unos días más, algunos, y otros en forma permanente.
Rodrigo, que se reconoce adicto en recuperación, cuenta el caso del abuelo Alfredo, de 68 años, uno de los que más le llamó la atención. “A las 11 y media de la noche, a mí me llaman diciendo que hubo un abuelo que estaba durmiendo con una frazada en la parada del colectivo, en avenida Cristianía y Polledo”.
“Me tomé un colectivo, lo fui a buscar y lo traje. Me dijo que no le alcanzaba la plata para pagar el alquiler, y que lo desalojaron. Que al ser jubilado no llegaba con su plata. Lo traje acá y hoy se levantó, fui a tomar mates con él, le pregunté cómo estaba, y lo primero que me dijo es gracias, por irme a buscar, por dejarme bañarme y por el plato de comida”, recordó.
Foto: NA
Tanto para Panasiuk como para Argibay, la salida es colectiva, con la ampliación del respaldo social. En este sentido, Panasiuk adelantó: “Estamos llevando adelante en las plazas, en los hogares, la campaña para juntar un millón de firmas después del segundo Jubilazo Federal, llamando a los vecinos a solidarizarse con las consignas que tienen que ver con recuperar la moratoria jubilatoria, el no al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que va a llevar al desfinanciamiento del PAMI, entre otras. Nos parece fundamental tomar contacto con millones de personas. La idea es presentar esas firmas en septiembre, en el Congreso”, adelantó.
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