El presidente provisional del Senado pide reformar el INDEC y "correcciones" al modelo de gobierno. Considera que Cristina debe tener mayor diálogo con la oposición. El "desenamoramiento" de un fundador del proyecto K.
–¿Es la nueva oveja negra del kirchnerismo?
–¿Por qué? Soy un hombre que desde la presidencia provisional del Senado apuesto al diálogo. ¿Está mal?
–Pero usted empezó a negociar en el Congreso sin el aval de la Casa Rosada.
–La conducción política de mi bloque es del presidente del bloque, que es el que recibe la indicación directa de la Presidenta. Mi función es otra. Es integrar al Senado porque yo soy elegido por los senadores. Y me eligieron por cinco años consecutivos por unanimidad.
–No me contestó.
–Mire, un día me llamaron el presidente de la UCR, Gerardo Morales, y el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos. Le transmití lo que pasaba a Miguel Pichetto y al ministro del Interior, Florencio Randazzo. Él hizo las consultas con la Presidenta y así se llegó a que Pichetto y Morales comenzaran a entablar las negociaciones.
–Pero usted fue desautorizado por el Gobierno.
–Sí. Es más, me llamaron algunos hombres del Gobierno y algunos intendentes que veían arriesgada mi posición. No le di trascendencia.
–¿Lo vinieron a apretar algunos intendentes?
–Digamos que me hicieron unos comentarios poco gratos (se ríe).
–En el barrio se dice "apriete".
–(Se ríe más fuerte) Bueno, para mí fueron comentarios. Aprietes eran los de antes (se ríe a carcajadas).
–¿Es para tomarlo a la ligera?
–Mire, yo la conozco a Cristina desde que estaba en el Senado. Es una mujer de principios, que discute fuerte. Ni hablar de Néstor. Cuando era gobernador de Santa Cruz, en las reuniones con sus pares marcaba claramente su liderazgo, obligaba al resto a una discusión. Juegan fuerte.
–¿Hay lugar para los disensos o para el diálogo? Da la sensación de que si lo ve a Cobos, lo acusan de traidor, y si toma un café con De Narváez, es opositor.
–Es así, y es una lástima. Le quita originalidad y espontaneidad a un espacio renovador y de cambio como fue el Frente para la Victoria. Si algo tenía de bueno era discutir con amplitud. Si esto desaparece creo que se reduce el espacio.
–Hay una lógica binaria en el Gobierno según la cual si no se es kirchnerista acrítico se es enemigo.
–Sí, y no la comparto. No puedo compartir nunca eso. Ni tampoco esto de hablar de traición…
–¿Usted no traicionó a Duhalde?
–Yo no lo vivo así. Respeto mucho tanto a Eduardo como a Chiche. Con ellos pasé etapas importantes de mi vida.
–¿Tampoco es de los que dice que Cobos es traidor?
–Nooo. Yo no uso esa terminología. La palabra traidor en política es difícil de definir. Eso es más para los temas militares. Aunque lo de él es una actitud cuasi inexplicable.
–Es paradójico que el vicepresidente de la Nación sea candidato del principal partido opositor al Gobierno.
–Claro. Utilizar el espacio para tener presencia política va a terminar perjudicándolo. Anote lo que le digo.
–¿Debería renunciar?
–Él sabrá. Yo le dije a la Presidenta que no iba a avanzar sobre Cobos como él avanzó sobre la Presidenta. Esa frase del "voto no positivo" lo descalificó. Rompió su compromiso político. Los compromisos son para cumplirlos.
–¿Y qué pasa este año, cuando el Parlamento tomó mayor protagonismo?
–Los personajes que forman parte de esta pelea, tanto en Diputados como en el Senado, decrecen. En las encuestas les va mejor a los que están al margen. Por ejemplo Alfonsín, Duhalde, De Narváez…
–A propósito de De Narváez. ¿Lo habilitaría para que compita por la presidencia?
–No soy jurista ni abogado. Soy médico. Como ciudadano le diría que no.
–Si en la interna del PJ se presentan Reutemann, De Narváez, Duhalde y Kirchner. ¿A quién vota?
–No creo que estén todos los nombres ahí (se ríe).
–Le agrego Scioli.
–Faltan nombres...
–Puede ser. Igual veo que no me responde que apoyaría a Kirchner.
–Yo fui cofundador de este proceso. Discrepo con algunas cuestiones, metodológicas y de las otras. Pero hasta 2011 voy a acompañar. Sobre todo a Cristina, que es una gran presidenta y tuvo que enfrentar muchas dificultades en un escenario muy complicado, tanto nacional como internacional. Creo en el proyecto pero tiene que haber algunas correcciones y algunas actualizaciones. Hago críticas positivas desde la libertad que me dan 30 años de actuación política.
–Alguna vez dijo "me mandaron a Siberia". ¿Por qué?
–Sí, por muchas circunstancias lo dije. Básicamente porque a uno no siempre le toca la camiseta 10. A veces te dan la número 4 y uno igual se la tiene que poner. Yo lo hice. No me pueden reprochar nada. Voté todas las leyes que me pidieron.
–También planteó sus dudas sobre si Cristina llega a 2011.
–Sí, es un pensamiento mío por el nivel de confrontación. Hay que dialogar. En los últimos meses hemos mejorado, por suerte.
–¿Cree en el INDEC?
–No. No le creo nada al INDEC.
–¿Y entonces?
–Hay que producir una modificación. No entiendo por qué el Gobierno no enfrenta este tema. Si enfrentó enemigos y adversarios tan importantes, ¿cómo no va a enfrentar este tema?
–¿Por qué no lo hace? ¿Cree que los Kirchner están más cerrados? ¿Cree que escuchan menos?
–Para mí el INDEC no es un tema tabú. Evidentemente el poder y la responsabilidad y las exigencias del poder cambian a la gente. Modifican sus actitudes.
–¿Lo justifica entonces?
–La complejidad de los problemas meten a la Presidenta para adentro. En sus secretos y en sus decisiones. Esto es lógico. Hace a la responsabilidad. Es un manejo casi natural. Pero eso no quita que yo diga lo que pienso.
–Aunque dice que acompaña se lo ve cada vez más lejos del proyecto oficial.
–Veré. Hasta 2011 acompaño. Después lo haré, ya desde ningún cargo, siempre y cuando hombres y mujeres nuevos de la política puedan tener participación.
–¿Está desenamorado del kirchnerismo?
–El enamoramiento se siente por momentos. Más importante que el enamoramiento es la razón. A esta altura de mi vida política, las cosas que puedan enamorar quedan debajo de lo que uno pueda pensar. El principio de la razón está por encima del enamoramiento.
–¿Habla con Néstor y Cristina Kirchner?
–No. Con el presidente del PJ hace mucho que no hablo ni me habla. Con la Presidenta estuvimos este fin de semana en Olivos.
–¿Algún pedido en especial para los legisladores?
-Algunos diarios hablaron de que pidió más dureza con la oposición. Yo entendí lo contrario. O sea, flexibilidad sin dejar de lado los principios del Frente para la Victoria. Hay que dialogar más. Eso es lo que yo pregono.
El sueño del manejo "santo"
–Fuera de la política usted tiene dos hobbies: coleccionar pipas e ir a ver a San Lorenzo.
–Sí, es verdad. Lo de las pipas todos lo saben. De San Lorenzo soy un hincha. Siempre me han llamado y pedido para integrar una comisión directiva. Nunca tuve tiempo. Pero alguna vez me gustaría ser dirigente de San Lorenzo. ¿Por qué no?
–Para eso va a tener que hablar con Marcelo Tinelli.
–Hablo con Tinelli.
–¿Y qué le dice?
–Hablé la otra vez, hablamos de fútbol. Él está decepcionado con el equipo, como todos. Ahora, hay que ver qué se puede hacer por el club. Pero yo con lo mío por ahora estoy bastante ocupado. Más adelante veremos.







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