La oposición quedó dividida por la visita de CFK al Congreso Nacional

La decisión del kirchnerismo de levantarse de la sesión preparatoria del miércoles en el Senado generó que un acontencimiento institucional, como es el discurso de la Presidenta inaugurando las sesiones ordinarias del Congreso, se haya cargado de tensión.
Ante el temor de que el Gobierno utilice la estrategia de desactivar el Senado y así neutralizar las funciones del Parlamento, sectores de la oposición esperan escuchar de Cristina Fernández de Kirchner las garantías de que el Congreso durante el 2010 tendrá un funcionamiento normal.

La dirigente que decidió prender las señales de alerta fue la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió. Sin embargo, esta vez no consiguió que el resto de la oposición la acompañe en su estrategia. Igualmente, la reacción de la chaqueña generó que desde muchos sectores opositores decidieran salir a aclarar que estarán presentes en el acto en el cual Cristina abrirá el año parlamentario. Es algo que en realidad debería darse por descontado, por lo que esta situación sólo se entiende por la tensión que se generó entre el oficialismo y la oposición a partir del escándalo de la sesión del miércoles.

La diputada, junto a la representante de la Coalición Cívica en el Senado, María Eugenia Estenssoro, decidió no asistir a la Asamblea Legislativa del lunes para no "convalidar el maltrato y la trampa que realizó el oficialismo" el último miércoles en la Cámara alta.

"Nos guste o no la Presidenta, esta es una jornada de importancia institucional", aseguró el titular del bloque de senadores radicales, Gerardo Morales, luego de confirmar la presencia de los legisladores de su partido.

De todas formas, no toda la Coalición Cívica va a estar ausente. El bloque de diputados, a excepción de su jefa, va a concurrir a la apertura de las sesiones. "Van a ir para tener un gesto de institucionalidad", explicó Carrió.

A la ausencia confirmada de Carrió y Estenssoro hay que sumar la de Carlos Menem, que brilló por su ausencia en la sesión del miércoles último en el Senado. Ante esta situación, el oficialismo, comandado por Miguel Pichetto, dio quórum para votar las autoridades, pero a la hora de decidir las comisiones se levantó del recinto, pese a que el orden se había acordado previamente por los presidentes de bloque.

Quien también planteó dudas sobre la asistencia a la Asamblea fue el senador salteño Juan Carlos Romero, del Peronismo Federal. "Seguramente habrá muchas ausencias el lunes, por el gesto ofensivo del Gobierno en el Senado", aseveró en diálogo con PERFIL, aunque no confirmó si él estará presente.

Por el contrario, el juecismo se sumó al discurso institucional del radicalismo. "Nosotros vamos a ir, porque las instituciones están por encima de cualquier persona", aseguró el senador Luis Juez. En el PRO también privilegiaron "respetar las instituciones". Felipe Solá también confirmó su presencia. "El lunes hay que ir al Congreso y escuchar el discurso de la Presidenta", afirmó. Aunque adhirió a las preocupaciones de Carrió por el funcionamiento parlamentario. "Va a ser muy difícil que el Congreso funcione, porque el Gobierno está preparado para funcionar sin él", manifestó.

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