La oposición no logra acordar qué hacer después de octubre en el Congreso

La oposición no logra acordar qué hacer después de octubre en el Congreso
Tras las acusaciones del kirchnerismo, el socialismo y parte de la UCR se alejaron de la intención del peronismo opositor de lograr una avanzada contra el Gobierno
Difícil será para la oposición tomar la iniciativa en el Congreso, una vez que hayan pasado las elecciones de octubre y en ambas cámaras se acomoden los nuevos legisladores a partir del próximo 10 de diciembre.

Las diferencias entre las distintas fuerzas contrarias al Gobierno salieron a la luz en los últimos días, luego de que el kirchnerismo acusara a varios sectores de "desestabilización" ante la intención de exigir la presidencia de Diputados si cambian las mayorías. Además, opositores reconocen que en el Senado no sería significativa la pérdida de terreno del oficialismo si se replican los resultados de las primarias.

Apenas le bastó al peronismo disidente, al macrismo y a algunos sectores del radicalismo de mostrar sus intenciones de reclamar el control de la Cámara baja, para que el Gobierno saliera a enfrentarlos y acusarlos de querer un "golpe institucional".

Desde el socialismo y el flamante frente de centroizquierda UNEN se mostraron distantes. Hasta el ex gobernador santafecino y candidato a diputado Hermes Binner dijo que no sería "responsable" quitarle al Gobierno la presidencia en Diputados. Creen que la conformación de una mayoría como el "Grupo A", que existió entre 2009 y 2011, dio pésimos resultados. En la misma línea se mostraron Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín, socios actuales en la provincia de Buenos Aires.

Si bien la oposición no le quitó al oficialismo de la presidencia de la cámara, el Congreso prácticamente estuvo estancado durante 2010.

EN EL SENADO

"No tuvimos una buena experiencia en el 2009", reconoció a LA NACION el senador Ernesto Sanz (UCR - Mendoza). Y sobre el papel de la oposición en la Cámara alta, se mostró escéptico: "No sé que actitud tomaríamos. Yo no aventuro ninguna posibilidad. El Senado tienen una composición muy heterogénea y el oficialismo puede conseguir la mayoría acordando con partidos provinciales".

A su vez, el presidente del bloque de senadores de la UCR, José Manuel Cano, consideró que no es prudente instalar en la agenda pública el "debate de cuestiones institucionales que favorecen a la estrategia de victimización" del kirchnerismo.

"Nuestra agenda debe ser la que nos demanda esa sociedad que nos votó. Hay que poner límites al poder, pero no caer en el juego perverso de quienes pretenden sembrar dudas sobre la verdadera intención de la voluntad popular", dijo Cano a través de un comunicado.

A pesar de sus triunfos en varias provincias, la UCR podría perder las bancas que hoy ocupa por Santiago del Estero y Entre Ríos en el Senado.

El peronismo disidente se mostró mucho más virulento en su reclamo por manejar la agenda parlamentaria. "Si se modifican las mayorías parlamentarias, también se tiene que modificar las presidencia provisional", apuntó a LA NACION la senadora Liliana Negre de Alonso (PJ disidente - San Luis), quien apuntó contra el manejo que hace el oficialismo sobre los temas que se debaten en el recinto. "La agenda la fija el presidente de la cámara y nunca se abrirá si no hay un opositor", subrayó.

La senadora negó que el control parlamentario signifique la desestabilización del Gobierno. "No se podría tomar como un golpe de estado. Debemos acostumbrarnos a convivir en el ámbito de la democracia y que las mayorías y las posiciones cambian", expresó.

Si en las elecciones de octubre se replican los resultados de las primarias, el kirchnerismo podría perder dos bancas en la Cámara alta, por lo que no vería minado su poder de acción. La derrota más significativa sería en Capital, ya que la buena elección de UNEN pusieron en duda la banca del oficialista Daniel Filmus.

Para la oposición, será todo un desafío conquistar la mayoría en el Senado. El Gobierno cuenta con 40 bancas (33 del Frente para la Victoria y 7 aliados), sobre un total de 72. En la Cámara alta, la presidencia provisional es de mayor atractivo, ya que el puesto -hoy a cargo de Beatríz Rojkes de Alperovich- significa ostentar el tercer lugar en la línea de sucesión presidencial.

El único triunfo que podría festejar la oposición sería el echar por tierra, con la nueva composición, la posibilidad del oficialismo de impulsar una reforma constitucional que permita una eventual re-reelección presidencial.

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