La versión oficial es que aún no hay conversaciones. La sensación es que los candidatos a presidente mejor rankeados consideran seriamente la posibilidad de un acuerdo para confrontar con Cristina Fernández de Kirchner después de las primarias abiertas y simultáneas del 14 de agosto
Por ahora, coinciden los candidatos de la oposición, es tiempo de competencia. La de Hermes no es una candidatura testimonial, dijo sobre Binner uno de sus colaboradores y en favor del espacio del Frente Amplio Progresista contó que la próxima semana el gobernador y candidato presidencial acompañará a Pino Solanas en su acto de cierre en Capital. En la misma línea responden por ahora el resto de los candidatos. .
Alfonsín admite que apuesta al voto útil y cree que mucha gente en octubre cambiará su voto según sea el resultado de agosto, habrá un pasaje natural de votos más allá de lo que hablen los dirigentes. Por eso en el duhaldismo creen que habría que apoyar en octubre a quien sea el número dos en agosto pero aclaran que el único que puede gobernar es Duhalde y descartan que salga tercero. Pero entreabren la puerta y confiesan que apoyarían a Alfonsín. Como prueba de la convivencia que podría haber, recuerdan la firma en el mes de abril del documento titulado El deber de cuidar la democracia en el que pusieron su estampa Duhalde, Alfonsín, Elisa Carrió, Macri, Francisco de Narváez y Ernesto Sanz y Felipe Solá, por entonces ambos precandidatos a presidente también.
La frase que suena es al que gana se lo apoya y por eso consideran que tal vez habría que acordar antes de la elección de octubre para garantizar el ballottage. Es más, hay quienes consideran que no será difícil que incluso los candidatos con menos chances alcancen el piso del 1,5% exigido por la Ley Electoral pero promueven que se bajen de modo de evitar la dispersión de votos.
Desde las filas de Alfonsín, a quien las encuestas hoy ubican segundo, consideran que hasta el 14 de agosto es tiempo de competencia pero además evalúan que un acuerdo previo a octubre será difícil porque los candidatos a presidente traccionan a favor de sus listas de candidatos a diputados por lo que no sería fácil que desistan. Entonces, la estrategia es acortar la distancia con Cristina, despegarnos del tercero y mostrar el perfil de que Ricardo es el candidato de todos. Las huellas están a la vista, dicen y enumeran: el acuerdo con Francisco de Narváez, la elección de Javier González Fraga como compañero de fórmula, la elección de un extrapartidario Manuel Garrido como candidato a diputado nacional por Capital y la postulación de la ex Coalición Cívica Graciela Ocaña como número dos en la lista de diputados nacionales por Buenos Aires.












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