Hubo gestiones sobre al menos cinco senadores; participaron Boudou y dos gobernadores
Las gestiones no hicieron distinción de colores partidarios, ya que además de las ex oficialistas María José Bongiorno y Roxana Latorre, los intentos por cooptar votos también incluyeron a los correntinos Eugenio Artaza (UCR) y Josefina Meabe (Partido Liberal).
En el caso de Artaza fue Boudou quien tomó intervención en las negociaciones. Así lo afirmaron voceros radicales, que aseguraron que el ministro invitó al senador a una reunión para conversar sobre la situación financiera de la provincia, que reclama una deuda de 90 millones de pesos a la Nación.
Siempre según esas fuentes, Artaza rechazó el convite con el argumento de que no le parecía correcto hablar de ese tema apenas unas horas antes de una sesión en la que su voto sería clave.
Desde Corrientes también partieron fuertes presiones para Meabe, que fue contactada por el gobernador Ricardo Colombi y varios intendentes de la provincia para pedirle que no se sumara al rechazo del pliego de Marcó del Pont.
Das Neves
Otra negociación del oficialismo apuntó a la chubutense Graciela Di Perna, senadora que responde al gobernador de esa provincia, el peronista Mario Das Neves.
Los primeros contactos fueron realizados por senadores kirchneristas con la propia Di Perna, pero ésta los derivó a hablar con su gobernador. Entonces intervino el intendente de Quilmes, Francisco Gutiérrez, de buena relación con Das Neves.
En este caso las versiones de fuentes oficialistas sostienen que el voto de la senadora a favor de la economista estaba asegurado, pero finalmente no se hizo efectivo porque el mandatario provincial había puesto como condición que hubiera quórum, cosa que finalmente el kircherismo no alcanzó.
Por último, las gestiones exitosas fueron el resultado de un constante bombardeo de llamadas y charlas personales protagonizadas por varios senadores oficialistas.
Así, Latorre y Bongiorno fueron contactadas en varias oportunidades desde el lunes por el presidente provisional del Senado, José Pampuro (Buenos Aires), y el jefe de la bancada oficialista, Miguel Pichetto (Río Negro), entre otros.
Ambas legisladoras terminaron dando el visto bueno anteayer. Algunas fuentes legislativas sostienen que sus votos fueron alcanzados a cambio de favores personales, como el pedido de gestiones a favor de un empresario conocido por una de las senadoras.
Sin embargo, en sus declaraciones públicas tanto Bongiorno como Latorre justificaron sus cambios de postura en la violación de algunos derechos procesales en los que habría incurrido la oposición al firmar el dictamen de rechazo antes de escuchar a la economista en la Comisión de Acuerdos.
La noticia de estas deserciones llegó a oídos de la oposición anteayer. Así lo confesó Adolfo Rodríguez Saá en la reunión que la oposición mantuvo en el Salón Illia del Senado tras el fracaso de la embestida. Allí, el puntano admitió su responsabilidad en el fiasco, al reconocer que las defecciones fueron de senadores cuyo alineamiento le correspondía asegurar.








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