Rio Negro: Weretilneck impuso su proyecto provincial

Rio Negro: Weretilneck impuso su proyecto provincial

Alberto Weretilneck, el impensado gobernador rionegrino que asumió el cargo en 2012 después de una tragedia, que caminó un corto trayecto junto con el gobierno nacional para distanciarse luego, clavó anoche su pica personal en la provincia y derrotó sin atenuantes a Miguel Angel Pichetto, hombre clave del kirchnerismo en el Senado Nacional.

Supérstite del Frente Grande, disperso tras la mala experiencia de la Alianza, Weretilnek tomó anoche todos los créditos de sus decisiones de peso: romper con el gobierno nacional, “provincializar” su nueva fuerza política (Juntos somos Río Negro), para luego sumarse al massismo y, al ver lo que había, salir eyectado a enfrentar en solitario el desafío de ser reelecto.

Como decían los generales españoles del imperio, mayor es la victoria cuando más grande es tu enemigo, Weretilnek derrotó nada menos que a Miguel Pichetto, apoyado por Cristina Kirchner, Daniel Scioli, entre otros dirigentes. Y  no simplemente porque es un candidato del palo, sino porque es una pieza clave en el entramado institucional que maneja el modelo kirchnerista.

Como un personaje de Raymond Chandler, duro, impávido, después de estirar todo lo que pudo, aquella madrugada en el Senado pidió votar y recibió en la cara el “voto positivo” de Julio Cobos en la lucha por la Resolución 125. Anoche, por el contrario, rápidamente supo que había perdido y salió a admitirlo y a despegar a la presidenta de su traspié. Un soldado.

Cuando adversarios políticos o periodistas le enrostran que, sucesivamente hizo menemismo, duhaldismo y ahora kirchnerismo, Pichetto suele replicarles con una lógica de cuadro, una dimensión seguramente no comprensible para aquellos: “soy peronista, por lo tanto, trabajo para el peronismo..”.     

Pichetto, junto a otros hombres del oficialismo como el salteño Juan Manuel Urtubey, el chaqueño Jorge Capitanich o el propio Aníbal Fernández, en términos tenísticos, juegan en todas las superficies. Son altas espadas del oficialismo. En el caso del rionegrino, en las buenas, como cientos de leyes de ´la década ganada´ que sancionó en la cámara alta o como anoche, admitiendo la derrota.

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