Sin mucho ruido, la pelea K suma nombres y tensiones en Provincia

Es la mayor provincia del país, gigante, y también la política se exhibe allí como un territorio superpoblado de protagonistas, y de ambiciones, que combinan la disputa de poder local y planes para el lejano 2015 cuando aún ni siquiera fue iniciado el segundo mandato de Daniel Scioli.
El gobernador, por supuesto, encabeza la lista de dirigentes involucrados en ese juego, para el que ficharon además el vicegobernador electo y tres ministros nacionales, entre ellos el vicepresidente que viene, además de intendentes, organizaciones sociales y agrupaciones cristinistas. Parece mucho, incluso para el principal distrito: por ahora, los movimientos intentan ser silenciosos, pero ya producen algunos crujidos y acumulan o proyectan tensiones.

Scioli no busca sorprender , afirmado en su impactante triunfo electoral e inamovible en su estilo de armado político. Apuesta a mover sus piezas de manera escalonada y evitando hasta donde pueda la tensión política. Nadie, dicen en La Plata, podrá ponerlo en situación de desalineamiento en su difícil pero cuidada relación con Olivos. Nadie, explican, podrá correrlo haciendo cristinismo, porque su intención es no dejar espacio en ese andarivel , ni en el discurso ni en los gestos.

El punto es, como siempre, poner cuidado en el manejo de los tiempos. Un ejemplo: nada se moverá en la Legislatura –donde deben renovarse los cargos centrales y se asistirá al aterrizaje de Gabriel Mariotto– hasta que se aprueben algunos proyectos pendientes, empezando por el Presupuesto, según explican en medios legislativos del PJ. Después, tal vez a fines de este mes, podrá verse en toda su dimensión la pulseada dentro del oficialismo .

El gobernador sabe, según deja trascender, que el 55 por ciento logrado en las elecciones de octubre es de enorme peso para “hacer política” –es decir, en la relación dirigencial–, pero en términos sociales hace falta “revalidar” en continuado . “Hace un par de años perdimos con De Narváez y hace veinte días lo aplastamos. Ese respaldo hay que trabajarlo día a día”, dice un hombre del círculo próximo al gobernador. La fórmula, entonces, puede resumirse así: muchas giras y presencia de gestión en toda la provincia, y en política, alineamiento con Olivos, ratificación de los vínculos con los intendentes y manejo de los tiempos.

Está claro que tarde o temprano Scioli deberá encarar su proyecto nacional , porque su ciclo en el distrito se agota en el segundo mandato. Eso descomprime la interna bonaerense, porque su acumulación no entra en contradicción con los planes de algunos jefes locales que sueñan con la gobernación, pero abre otro frente, denso, el del 2015 . Sin exposición pero sin perder tiempo, hay quienes caminan con ese rumbo, tratando de “sumar peronismo” y descartando que los sectores más verticalistas del oficialismo le dispararán desde temprano , aunque no se mueva un centímetro.

En los dos planos, Mariotto ya dio señales concretas. Mantiene su propio circuito de citas y visitas a referentes provinciales, siempre en contacto con Olivos, y aspira a tener gravitación en la Legislatura y también en otras áreas. Es un hombre de peso real en el circuito cristinista, pero no el único representante de esa escudería . Alguna de sus últimas incursiones ya le dio aviso de los intereses locales que a veces chocan en los distritos.

También con respaldo del poder, y planes personales , operan en la Provincia otros integrantes del elenco presidencial. Amado Boudou tiene ambiciones de construcción en los grandes distritos –además dio señales en Capital–, en línea con sus planes de ocupar un lugar protagónico de gestión desde la vicepresidencia. Florencio Randazzo también apunta a consolidar su desarrollo en el entramado bonaerense, sin descuidar su papel en el Gabinete, que espera mejorar . Y en menor escala se menciona a Julián Domínguez, con apuesta fuerte en la Cámara de Diputados.

¿Demasiado? La Provincia aguanta, pero la pelea trasciende sus límites

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