Mientras el FMI pide ajustes, el BCRA le dio fuerte a la maquinita

Mientras el FMI pide ajustes, el BCRA le dio fuerte a la maquinita

El mismo día en el que el Fondo instó a aflojarle a la emisión para financiar déficit primario, la autoridad monetaria informó sobre un nuevo adelanto transitorio al Tesoro. Así, el financiamiento del rojo fiscal se volvió a convertir en la primera causa de crecimiento de la base monetaria y, para moderarlo, en el 2022 se vendrá un ajuste. Obra pública y subsidios energéticos, los apuntados

 

 

Dos postales de la coyuntura económica en el mismo día: el FMI publicó una declaración en la que instó a que el BCRA aflojara con los envíos de pesos al Tesoro para financiar déficit primario y, en la mismo jornada, la autoridad monetaria le mandó $120.000 millones al Gobierno. La maquinita arrancó diciembre al rojo vivo, luego de un noviembre en el que la asistencia monetaria estuvo por debajo de lo esperado. El Fondo viene pidiendo un ajuste que se centrará en los subsidios energéticos y en un recorte contable del gasto en obra pública.

La emisión y el déficit primario van de la mano, ya que la principal explicación de crecimiento de la base monetaria, en lo que va del 2021, fueron los adelantos transitorios y las transferencias de utilidades, los dos mecanismos a través de los cuales el BCRA le envía dinero al Gobierno. En octubre, noviembre y diciembre el déficit crece por cuestiones estacionales y así se va calentando la maquinita. Para el 2022 el Fondo exige una baja del rojo fiscal y, por ese camino, una menor impresión de billetes.

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El FMI publicó una declaración muy cercana al tema, este mismo viernes, acerca del estado de las negociaciones: “Hubo un entendimiento general sobre la necesidad de mejorar de manera gradual y sostenible las finanzas públicas, dando lugar al mismo tiempo a las tan necesitadas inversiones en infraestructura, tecnología y gasto social focalizado. Abordar la persistente y alta inflación requiere un enfoque múltiple que implique una reducción del financiamiento monetario del déficit fiscal, una política monetaria adecuada con tasas de interés reales positivas y una coordinación de precios y salarios. Esto también debe estar respaldado por políticas para acumular reservas internacionales, incluyendo mediante la promoción de la inversión extranjera directa y las exportaciones, que crecieron de manera muy sólida este año, especialmente en los sectores de valor agregado”.

Desde el Gobierno hicieron una lectura del comunicado del Fondo: por un lado destacan que el pedido de mejora de las finanzas públicas apunte a una dinámica gradual, ya que, señalan desde Economía, ven al ajuste fiscal como una instancia que frenaría la recuperación económica que se viene observando, que por ahora es buena y en los números está bien alineada con el grupo de países del continente con mejor desempeño durante la pandemia. Por otro lado, sostienen que el Gobierno ya viene reduciendo la emisión y el déficit y que por ende las lecturas están alineadas.

En lo que va del 2021, la emisión para financiar el rojo primario del Tesoro trepó hasta $1.135.312 millones ($1,1 billones). En noviembre sorprendió quedando un poco por debajo de lo esperado, con envíos por $130.000 millones. Eso implicó que la mayor parte del financiamiento del rojo primario del mes fue a través del endeudamiento en pesos conseguido por la Secretaría de Finanzas. Sin embargo, diciembre arrancó al rojo vivo, con un adelanto transitorio de $120.000 millones el 6 de diciembre. Eso está dentro de lo esperado: por estacionalidad, por los aguinaldos y bonos, el último mes del año es de déficit alto y asistencia monetaria creciente.

¿En qué puede consistir el ajuste fiscal del 2022? Un informe del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA) dio algunas pistas. Una clave es la obra pública: este año creció mucho ese gasto y proyectan que llegue a $700.000 millones. Sin embargo, la pauta del Presupuesto lo fijaba en $1.000.000 millones. Una magnitud que luce inflada, en definitiva. Y para el 2022 lo fija en $1.500.000 millones, más inflada aun. Un recorte en esa partida tendría carácter contable, reduciría mucho el déficit, sin impacto en lo real, ya que de todas formas estaba exagerado el número. Con las jubilaciones ya muy golpeadas por las últimas dos reformas, el resto del recorte estaría en los subsidios energéticos aunque, como afirmó el ITE-FGA, la pregunta es cómo impactará en la inflación.

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