El massismo no apoyará una reducción del gasto

El massismo no apoyará una reducción del gasto

El diputado Felipe Solá, del Frente Renovador, aseguró que su espacio no será un satélite de Cambiemos.

El despacho de Felipe Solá en uno de los edificios complementarios de la Cámara Baja –el anexo de Riobamba 71– reúne en sus paredes las simpatías, los afectos y algunos rasgos de identidad del diputado del interbloque UNA-Frente Renovador. Un cuadro del Papa Francisco. Una foto en blanco y negro del propio Solá como copiloto de un avión turbohélice en los tiempos en que era ministro de Asuntos Agrarios de la gobernación bajo el mando de Antonio Cafiero, año 1988. Un mapa detallado de la provincia de Buenos Aires, de la que fue gobernador y en la que vive: desde hace unos años eligió como residencia un campo apartado del partido de General Rodríguez. Frente al escritorio en el que Solá recibe a Tiempo para esta entrevista siguen los portarretratos que registran escenas de su vida: en una foto se lo ve sonriente entre Martín Lousteau, designado por Mauricio Macri como embajador en Estados Unidos, y el periodista Juan Pablo Varsky. Solá se reconoce como amigo de Lousteau. "Lo más fuerte de su decisión es que se alejará de la política porteña, y eso me duele. Pero va a ser un gran embajador. A los embajadores se les pide que tengan acceso y se hagan oír", opina el diputado massista cuando se lo consulta por el economista de rulos.

Solá –quien acaba de ser elegido vicepresidente 3º de la Cámara de Diputados– ratifica su desenvoltura para moverse a la hora de las fotos. Habla de su familia, en la que conviven convencidos kirchneristas, sobre todo las mujeres, con un hermano mayor anti K bastante duro, y del ritual que encuentra su madre para aflojar la tensión del debate: sirve una ronda de whisky para todos.

En el diálogo con este diario, Solá analiza el resultado del balotaje y evalúa el escenario político abierto tras el 22 de noviembre: pone el eje en las figuras de Macri, Cristina Fernández y Daniel Scioli. Tampoco se ahorra las definiciones fuertes. Se permite una crítica inesperada y aguda a la decisión de Macri de rebajar cinco puntos de las retenciones a la soja para la actual cosecha. "La cesión de cinco puntos de retenciones para la actual campaña es una transferencia de ingresos desde el Estado, de unos 500 o 600 millones de dólares, a un grupo chico que retiene soja. Y la pregunta es: ¿con qué otro grupo de ciudadanos de esta patria se negocia la alícuota del impuesto que se les va a cobrar para que sigan funcionando? A ninguno", plantea.

–En declaraciones recientes dijo que Cristina fue la gran derrotada de la última elección.

–Cristina para mí es la gran derrotada porque ella tenía, hace unos meses, un candidato que no le gustaría, que era Scioli, pero que iba primero cómodo en las encuestas. A partir de ese momento, ella descontó dos cosas: la primera, que Scioli ganaba; la segunda, que ella no tenía que cambiar sino que podía darse el gusto de lisa y llanamente seguir como hasta ese momento. Creyó que no tenía que cambiar cosas de su manera de ser. De gobernar y de ser, que es lo mismo. Y entonces pensó que podía darse el lujo de despreciarlo a Scioli, con demostraciones públicas de desprecio, sutiles o brutales, porque Scioli igual ganaba. A pesar de que al momento de la inscripción de las listas tomó dos medidas muy inteligentes, que fue despejarle el camino a Scioli y largarlo a Milani, después yo empecé a ver errores. Y entre el 9 de agosto y el 25 de octubre no hubo más que desaires a Scioli: frases desafortunadas. Ella no lo blindó. Porque Cristina podía haber dicho: "Scioli es mi candidato, acá está, él soy yo y yo soy él, y vamos todos con él." Entonces nadie hubiera dicho las huevadas que dijeron sobre Scioli. Y cuando se dio cuenta de que había perdido la provincia de Buenos Aires, y de que no tenía más de 98 diputados, comenzó a darse cuenta que tenía que jugarse a Scioli en serio pero ya era tarde.¿Pero qué pasó? ¿Qué es esta ola llamada "cambio"? Hartazgo. ¿Cuánta gente es la que estaba harta? Y aquí tenemos que preguntarnos cómo se define una elección: y se define por cinco puntos que pueden ir para un lado o para el otro. No estamos hablando del 95% de los argentinos sino de ese 5%, el que definía la elección. Y ese 5% se recontra hartó.

–¿Cuál será el rol que tendrá Cristina tras el 10 de diciembre?

–Conjeturalmente, si Cristina quiere ser la jefa del peronismo del 48%, va a errarle. En mi opinión. Si quiere ser una persona influyente, y formar parte de un movimiento que condiciona mucho, tiene posibilidades. En mi opinión, el 48% es de Scioli; no de Cristina.

–¿De Scioli?

–Sí. ¿De Scioli por qué? ¿Porque es un líder natural? No. Porque era moderado. Adoptó el discurso cristinista al final pero la gente sabe que es un moderado. La gente estaba harta de la no moderación. Y eso lo encontramos también en el Conurbano, lo que permitió que el PRO se metiera como agujas, como se metió (Raúl) Alfonsín en 1983.

–El intelectual brasileño Emir Sader dijo que hubo una estrategia continental de ruptura de los proyectos nacionales-populares, que Marina Silva en Brasil intentó partir la base social del PT; y en la Argentina eso se hizo con Massa, y con más éxito.

–La idea de una simultaneidad de procesos pensada desde algún lugar la descarto completamente y la niego. Estuve desde el comienzo del proceso de Massa. De ninguna manera existió esa estrategia continental. Yo no creo en eso. Estados Unidos tiene sus estrategias pero las ejerce de una manera bastante más burda de lo que parece. No es sutil. Salvo en esos programas que les hacen a los funcionarios nuevos, de pasearlos por Estados Unidos pagándoles todo, en los que he estado, o a los legisladores, en los que no he estado. Esas sí son burdas formas de lobby…

–Ante la crisis económica de Europa, y a partir del programa económico de Cambiemos, ¿no existe el riesgo de que haya una invasión de productos manufacturados importados? Porque aquí se intentó una reindustrialización.

–No hay reindustrialización si no es sustentable, lo que quiere decir que esté en condiciones de soportar la competencia internacional.

–Pero todos los procesos de industrialización se dieron con una primera etapa en la que tuvieron un apoyo por parte del Estado enorme.

–Pero esa etapa de apoyo del Estado ya lleva 50 años en la Argentina. Ojo al parche.

–Entonces volvamos a un modelo agroexportador sin contrapeso industrialista.

–No. Podemos tener una industrialización de punta. Lo que yo quiero decir es que la industria tiene que ser sustentable. Al principio la tenés que proteger pero que sea sustentable porque tiene una productividad alta, una tecnología alta, en lo que la Argentina puede hacer bien. Y no me refiero al agro. Porque sería muy fácil. El agro es uno de los actores económicos clave. Pero la cuestión no es sólo el agro, por supuesto. No habría laburo para los 30 millones de laburantes si fuera así. Lo que yo digo es que no hay ninguna posibilidad de reindustrialización de la Argentina si no es en acuerdo con Brasil, Paraguay y Uruguay.

-¿No se puede desdibujar su rol si el sistema político se reconfigura y polariza entre Cambiemos, de un lado, y el FPV, del otro, encabezando la oposición? Allí el Frente Renovador quedaría como satélite de Cambiemos.

-No vamos a ser satélite de Cambiemos.Dijimos que íbamos a denunciar un ajuste. Porque un ajuste se puede hacer por la vía del gasto o por la vía del ingreso. Por la vía del ingreso sería aumentar impuestos. No estamos de acuerdo. Por la vía del gasto, dicen que van a echar algunas camadas políticas o ñoquis, eso sí, pero no estamos de acuerdo con la reducción del gasto en la Argentina. Para nada. Vamos a salir a no bancar eso si ocurriera. El futuro del peronismo depende de un cambio en el peronismo, como siempre.

–¿Qué opina de los primeros anuncios de Macri?

–Yo tengo una objeción respecto de las retenciones de soja: para mí las retenciones de soja deberían bajarse para la próxima campaña, no para la actual. Esta campaña es la de la soja que está sembrada o por sembrarse: la soja de primera ya está sembrada, la soja de segunda va a sembrarse a fin de año. Para mí, soja y maíz de este año deberían cosecharse con las mismas retenciones que tienen hoy. Sí bajar hoy las retenciones al trigo, porque el trigo a veces es la única salida que tienen los productores más pobres, del sudoeste, de las zonas menos fértiles. Las retenciones del trigo yo las llevaría a cero ahora. Hoy, así, la cesión de cinco puntos de retenciones lo que parece es una transferencia de ingresos desde el Estado, de unos 500 o 600 millones de dólares, a un grupo chico que retiene soja.

–Bueno, eso demuestra el poder político y económico que tiene ese sector concentrado del complejo agroexportador en la Argentina.

–Lo que yo estoy criticando es que esa cesión de cinco puntos de retenciones a la soja ahora mismo es una transferencia de ingresos lisa y llana a quienes sembraron con un tipo de cambio neto. Una cantidad de tipos que ya cosecharon y tienen la soja en silobolsas. ¿Quiénes son? ¿Los más pobres o los más ricos de los sojeros? Son los más ricos. ¿Cuántos son? Serán 4000 o 5000 tipos. ¿Cuánto tienen?

–¿Le cambiaría el nombre al Centro Cultural Kirchner?

–No sería nunca mi primera medida, porque esa decisión potenciaría la grieta. Pero las prioridades son otras. Pasan por lo económico, por la transparencia. Dicen que hay que hacer una ley para posibilitar el ingreso de la diputada Laura Alonso a la Oficina Anticorrupción, porque no es abogada. Bueno, si se hace una ley para eso, no digamos nada más después, porque no tendremos autoridad moral para decirle nada al kirchnerismo. Si se modifica la ley que dio origen a la Oficina Anticorrupción para que pueda entrar Laura Alonso, eso es kirchnerismo puro.

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