El intendente de Tigre se muestra ajeno al rearmado del PJ; apuesta a reforzar su estructura territorial y a conformar una fuerza política alternativa; planea una extensa gira por todo el territorio bonaerense
De cara a octubre, el líder del Frente Renovador y principal rival del Gobierno apuesta a mejorar el resultado de las primarias -en las que venció a Martín Insaurralde, por cinco puntos- y a reforzar su armado para disputar poder territorial al kirchnerismo. "El objetivo es construir una fuerza alternativa . Nuestro desafío es consolidar este proyecto como modelo político, apostando a la diversidad", dice a LA NACION.
Se muestra ajeno a la disputa por el manejo del Partido Justicialista y despreocupado por el protagonismo de Daniel Scioli, aspirante presidencial en 2015 y convertido en estrella de las cumbres de los gobernadores enrolados con Cristina Kirchner. Pragmático, apunta: "La conducción del peronismo siempre la legitima el voto de la gente". Traducido: quien gana en las urnas conduce. Ése, cree, será el criterio de los realineamientos en el mediano plazo.
En su cabeza, rebotan dos "malos" antecedentes, que intentará no repetir. El primero: evitar el destino de Francisco de Narváez, en 2009, cuando batió al mismísimo Néstor Kirchner, pero no pudo traducir el aluvión de votos en una estructura propia. El segundo: no limitarse al posicionamiento de su figura, como Scioli, que depende de acuerdos y el aval de Olivos para gestionar.
Con la mira en las elecciones generales, Massa prevé multiplicar las caminatas y potenciar la táctica del "casa por casa". La hoja de ruta incluye recorrer los 135 distritos de la provincia y, en algunos, preparan hasta tres bajadas. En el mapa hay tres puntos en rojo, donde la misión es redoblar las incursiones: la zona sur del conurbano, Mar del Plata y Bahía Blanca.
"Ni pasaporte ni pasajes de larga distancia hasta después de octubre", aclaró a sus colaboradores. El mensaje fue claro: no quitar los pies del barro bonaerense y, sólo después de los comicios, traspasar la frontera.
Como operador excluyente de sus acuerdos, no delega demasiado poder en una única persona. Su distribución de tareas lo refleja: designó mesas de cuatro o cinco referentes para coordinar cada una de las secciones electorales, todas monitoreadas por él.
Por caso, en la tercera, bastión de los caciques que respaldan a la Casa Rosada, comparten ese comando el intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi; el senador provincial recién incorporado al Frente Renovador, Baldomero Álvarez; el diputado nacional y sindicalista petrolero, Alberto Roberti, y Carlos Acuña, legislador provincial y secretario del gremio de empleados de estaciones de servicio.
Hasta el 7 de este mes, cuando se inscriban las listas conformadas según el resultado de las primarias, se dedicará a ordenar las nóminas distritales. Menos taquilleras que la boleta nacional que encabeza, los candidatos a concejales tuvieron una performance dispar que ahora su jefe busca revertir. Está en proceso de confección más cartelería y un pack publicitario gráfico con espacio en blanco para incluir el "componente local", previa autorización del equipo de campaña. Quedaron en pie sólo once colectoras -que van con el sello Unión Popular- y resta ordenar la tropa en algunos distritos en rebeldía, como Tandil.
En tándem, empezó a desplegar una avanzada parlamentaria. En el Senado bonaerense, el bloque del Frente Renovador trepó a 14 miembros, con el reciente fichaje de tres legisladores que respondían al Frente para la Victoria, ahora con una tropa de 20 y más lejos del quórum propio. En la Cámara de Diputados provincial, la sorpresa llegaría pasado mañana, con la presentación de una bancada ampliada.
En el Congreso, se anticiparon los movimientos antes del recambio legislativo de diciembre. Un precursor fue el diputado santafecino Oscar "Cachi" Martínez, que dejó de reportar al oficialismo. El martes pasado, a las 15, visitó a Massa en el municipio. "Hablamos de proyectos y cómo sumar para el futuro", explicó a LA NACION. El objetivo es aglutinar en el bloque a otros peronistas fuera del radar de la Casa Rosada, como el ex gobernador de Chubut, Mario Das Neves.
En el Senado, Massa destaca la "vieja amistad" que lo une con el pampeano Carlos Verna, con peso propio en el PJ provincial y distanciado del Gobierno. Asoma, quizá, como el articulador en ese cuerpo.
Aunque evita dar números, se jacta de los resultados alentadores que le dan las encuestas. Lo único que baja, asegura, es de peso..












Comentá la nota