El industrial José Urtubey es el principal opositor a la norma. Su hermano Rodolfo es senador y su voto será clave.
Las polémicas modificaciones que el Gobierno impulsa a la ley de abastecimiento comenzará a debatirse el martes en el Senado, en un plenario de cuatro comisiones, con la idea de aprobarlas y dejarlas listo para que su sanción en el recinto una semana más tarde.
Y si bien no hay indicios de fracturas en el bloque kirchnerista, uno de los que tendrá que dar el voto para habilitar el pase de la norma al recinto al recinto será Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador de Salta Juan Manuel pero también de José, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina y principal opositor a la iniciativa.
Rodolfo Urtubey integra tres de las cuatro comisiones que el martes iniciarán el debate: Justicia y Asuntos Penales, Derechos y Garantías y Presupuesto.
No está en la de Industria y Comercio, que debatirá en soledad el proyecto que crea un observatorio de precios para recibir denuncias.
El kirchnerismo tiene mayoría en todas y, por lo tanto, si en alguna pega el faltazo uno propio puede compensarlo con el que le sobra en otra.
El martes no está prevista aún la visita de empresarios que esta semana denostaron el proyecto que le permitirá al secretario de Comercio, Augusto Costa, definir cuando los precios generan “distorsiones” en el mercado.
Sin embargo, José Urtubey, miembro de la conducción de la Unión Industrial Argentina y director de Celulosa, pidió ir a exponer y reunirse con todos los jefes de bloque.
Hasta ahora su hermano senador no está dando muestras de rebeldía, pero se trata de un tema muy ríspido que puede complicar la carrera presidencial del tercer hermano, el gobernador salteño, que intenta construir un perfil de peronista moderado y moderno, al estilo de Sergio Massa, aunque sin quemar los puentes con la Casa Rosada.
Sin embargo, pese al costo político que implica apoyar esta norma -denunciada por empresarios y por el propio Massa como un fuerte giro chavista del Gobierno-, no hay antecedentes de rebeldías del Urtubey senador. De hecho, en la sesión del 2 de julio, posterior al procesamiento de Amado Boudou, fue el miembro informante del oficialismo para defender al vicepresidente.
“La oposición nos hace creer que una persona que no ha sido condenada tiene que hacerse cargo de todos los estigmas del proceso”, lo defendió en ese momento.
Esa defensa fue leída en la Casa Rosada como un gesto del gobernador Urtubey, quien ya decidió que recién después de competir por la reelección en Salta, en las elecciones convocadas para marzo, lanzará su campaña presidencial.
"Ninguno de los peronistas que aparecen ahora van a ser lo que mejor queden al final del camino porque se van a desgastar, estamos en un escenario similar al del 2003", comenta en la intimidad Juan Manuel Urtubey, para explicar porqué demora el lanzamiento de su proyecto presidencial.
Pero esta norma plantea un dilema acaso más profundo que el que generó en su momento el apoyo a Boudou de la última sesión, cuando los senadores oficialistas y algunos aliados le dieron una muestra de fidelidad a Cristina logrando con lo justo la mayoría necesaria para vencer la resistencia de Miguel Pichetto que se oponía a un regreso del vicepresidente al recinto y terminó sufriendo otra derrota humillante.
Algunos lo hicieron muy a pesar suyo, como el mendocino Rodolfo Bermejo. Y otros no aparecieron como el misionero Salvador Cabral y la santafesina Roxana Latorre, ambos ya en campaña para Daniel Scioli, como el propio Pichetto.
Ahora esta norma impulsada por el protegido de Cristina, el ministro de Economía Axel Kicillof, volverá a tensar la piel del bloque oficialista que observa con estupor como la Presidenta los obliga a defender posiciones muy impopulares, justo cuando se lanza el proceso electoral.
De hecho, una vez pasado este mal trago les espera otro igual de áspero: la nueva ley de hidrocarburos que como anticipó LPO, ya tiene el rechazo de las provincias petroleras y en Diputados está poniendo en riesgo el quórum del bloque kirchnerista, que podría sufrir nuevas fugas hacia Massa.









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