Fue después de una jornada de acusaciones cruzadas entre los diputados de Pro
"No dudo de ninguno de ustedes. Pero esto no puede volver a pasar", afirmó Mauricio Macri. No volaba una mosca en el salón de acuerdos, en el primer piso de la Jefatura de Gobierno porteño. Ante la mirada de sus diputados, muchos de los cuales ni se miraban entre sí, el líder de Pro intentó con esa reunión unificar al bloque luego del escándalo desatado en la madrugada de ayer, cuando cuatro legisladores se ausentaron del recinto antes de la votación del proyecto de presupuesto 2011.
Atrás había quedado una jornada que un hombre cercano a Macri calificó como de "calentura extrema", que estuvo a punto de terminar con la fractura del bloque de 14 diputados que lidera Federico Pinedo. Una jornada con sospecha de presuntos sobornos y el fantasma de la división en los pasillos de la Cámara baja.
Según fuentes inobjetables de Pro, el propio titular del bloque habría calificado de "delincuentes" a Cristian Gribaudo, Laura Alonso, Silvia Majdalani y Soledad Martínez, por haberse ido "sin avisar" del recinto a la hora de votar. Incluso amenazó, según las mismas fuentes, con renunciar a su puesto si los legisladores no eran castigados. El nombre de un experimentado operador peronista y un ofrecimiento de 50.000 pesos "por cabeza" eran los rumores más fuertes en la jefatura del bloque.
Pinedo ya conocía las críticas que los diputados "rebeldes" hacen desde tiempo a su conducción, a la que califican de "autoritaria". Citan por casos los debates de la ley de glaciares y la del matrimonio gay, en las que el diputado porteño impuso su postura aunque toleró disidencias. Por la mañana, Alonso justificó su ausencia. "Yo iba a votar a favor; creo que todo gobierno debe tener su presupuesto. Me fui para no contradecir a mi bloque, en el que no hubo debate sobre la postura a tomar", criticó la diputada en diálogo con LA NACION.
En el recinto, faltando pocos minutos para votar, Pinedo reconoció que no podía "justificar las ausencias" de los cuatro diputados, quienes -salvo Gribaudo, en un oportuno viaje-llegaron pasadas las 18 a la Jefatura de Gobierno. Durante la reunión, que duró algo más de una hora, Macri manifestó su "decepción" con la actitud de los cuatro díscolos, pero no pidió sanciones para ellos. Eso sí: respaldó a Pinedo como jefe de bloque. "En momentos como éstos hay que mantener la unidad", dijo el jefe de gobierno, que fue acompañado por su jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y su secretario de gobierno, Marcos Peña. "Se rescató el valor de la unidad y la importancia de evitar que pasen cosas como éstas", coincidió Peña al culminar el encuentro, donde sólo hubo agua mineral y café.
De todos modos, trascendió que los términos que usó Macri en un apartado con las tres diputadas fue más elevado. Y que las tres salieron compungidas luego de un reto en privado, después de la reunión general, que duró cinco minutos.





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