Macri y la pureza PRO matizada con un toque K

Macri y la pureza PRO matizada con un toque K

Con voces que lo instan a ser flexible y pragmático en el tramo decisivo de su carrera hacia la presidencia de la Nación, Mauricio Macri, quien gusta pararse en las antípodas del kirchnerismo, sorprende con un juego que no excluye un toque ultra K: resistir la presión de grupos del establishment (la prensa concentrada), por lo menos hasta que esté sentado en el sillón de Rivadavia.

Para su mesa chica, Macri está convencido de que no podrá ganarle en primera vuelta a Daniel Scioli, pero calcula que no quedará muy lejos en los guarismos, y por lo tanto con grandes posibilidades de acceder a la presidencia en el balotaje, todo esto sin haber cedido a la presión del mayor grupo mediático de la Argentina ni resignar su preferencia por una fórmula de “pureza PRO”.

Imagina que cuando ese momento llegue, a quienes hoy claman por un baño de practicidad, ya que no de humildad, no le quedará otro remedio que apoyarlo para vencer al Frente para la Victoria, pero sin ningún compromiso previo. Por el contrario, Mauricio les pedirá solidaridad para tumbar el mito que asegura que es imposible gobernar con el PJ instalado en la oposición.  

Pero esta semana el macrismo escuchó espantado a una voz amiga, la del consultor Rosendo Fraga, quien les dijo que “la idea de que la polarización favorece a la oposición, hay que revisarla porque no está funcionando así”. Y sin anestesia, aseguró que “si no se amplía una alianza en el campo opositor, que el oficialismo sea primera minoría es casi un hecho”. Una pesadilla.

La gran novedad es que, colocado ante esta opción, Macri también prefiere transitar ese amargo tramo de su carrera política acompañado por quienes son fieles convencidos de su prédica de cambio, de novedad, una fuerza pro mercado, sin componente peronista, ni lo que Jaime Durán Barba llama “rostros del pasado”.

Según sus exégetas, por estas horas Mauricio se dispone a completar su fórmula de pureza PRO, en la que tendría una segunda oportunidad la rebelde Gabriela Michetti, aunque también se inscribe al secretario general del gobierno porteño, el joven Marcos Peña, su asesor político más cercano pero también el menos conocido, aún dentro de los límites de la CABA.

Hasta ahora, el alcalde resistió todas las variables de asociación con Sergio Massa que, bajo diferentes formatos le acercó la corporación mediática. Una gran interna opositora, Macri Presidente - Massa Gobernador, una alianza bonaerense con Francisco De Narváez, Carlos Reutemann como candidato a vice, etc.

Incluso, descalificó ideas de última hora expresadas por Ernesto Sanz y Jose Manuel de la Sota, quienes se ofrecieron como filo testaferros para atraer a Massa a un scrum opositor capaz de frenar en octubre al FPV. También sigue con atención recientes apariciones de Elisa Carrió, preguntándose si fue una buena decisión incorporarla a las PASO.

Mauricio, quien creció a la sombra de su exitoso padre, creador de un vasto grupo económico y que él mismo supo conducir en su juventud, conoce la rudeza con la que juegan los grandes empresarios. Esa experiencia le dicta que no es este no es el momento de ceder a los grupos corporativos, una bandera épica que el kirchnerismo levanta desde el mismo 2003.

Está firme en que siendo presidente y sin deberles nada a esos grupos de poder, otra será la negociación y convivencia. Algunos dicen que hasta le han oído decir que si afloja antes de llegar, “cuando busque el sillón de Rivadavia lo voy a encontrar ocupado por uno de ellos”.

Comentá la nota