El salteño se posiciona dentro del PJ como el hombre que puede conciliar a los sectores enfrentados
Salta.- La derrota de Daniel Scioli ante Mauricio Macri dejó muchos heridos, pero Juan Manuel Urtubey no se siente uno de ellos. Con una diferencia de diez puntos porcentuales, en su provincia, a favor del candidato del Frente para la Victoria, el salteño busca abrirse camino hacia la presidencia del PJ, pero el kirchnerismo "paladar negro" promete ser su más duro obstáculo.
En el país, el bonaerense perdió por 3 puntos, pero en Salta, el gobernador hizo su trabajo, de manera tal, que su posicionamiento de cara a la renovación del PJ no podría ser mejor.
Hasta ahora, el salteño demostró poderío electoral, carácter para plantarse en las difíciles y sobre todo dio muestras de ser el único que puede frenar el avance de La Cámpora y conducir al Partido Justicialista a un armado más "tradicional", que contenga a muchos de los dirigentes que hoy están alejados.
Quien quiera encarar la dura tarea de presidir el partido de Juan Domingo Perón, deberá demostrar que puede ganar en las urnas, pero sobre todo que puede mostrarse fuerte puertas adentro.
Por otro lado, es importante una figura que no aleje a los dirigentes de la vieja escuela y a los sindicalistas de la CGT que hoy está enfrentada con el Gobierno.
Sergio Massa puede sacar pecho con sus 5 millones de votos, pero aún así, como dirían en la cancha, aún no le ganó a nadie. José Manuel de la Sota, es un gran candidato para reunificar el partido, pero su alejamiento y las críticas cruzadas con el kirchnerismo lo ponen en una posición compleja para construir un puente sobre la grieta interna.
Ahí es donde emerge la figura de Juan Manuel Urtubey, salvo la capital salteña, tiene un récord perfecto este año. Ganó todas las elecciones donde compitió y logró mantener a su tropa alineada. Inclusive, el actual intendente de la capital salteña, Miguel Isa, que se posicionaba como un rival político en las últimas elecciones a gobernador, terminó anclado en la misma fórmula que el gobernador salteño.
Urtubey no se lleva mal con Massa, de hecho hasta se llevan bastante bien y esa sería la carta de presentación del salteño. No son pocos los que aseguran que con Massa dentro del justicialismo, otra hubiese sido la historia el 25 de octubre. El partido necesita de alguien con una imagen electoral fuerte a nivel nacional. Nadie le dará la presidencia al de Tigre, pero todos saben que lo necesitan dentro del próximo armado, si es que quieren recuperar los sufragios perdidos en estos últimos 4 años.
Otra ventaja que deja al gobernador de Salta como uno de los mejor posicionados dentro del PJ, es su relación con De la Sota, nunca tuvo desacuerdo alguno, en julio del año pasado recorrieron juntos la feria Caminos y Sabores en Buenos Aires bromearon y pasearon por el lugar. Pero lo más importante salió de la boca del cordobés, que ponderó que el norteño haya sido uno de los pocos que puso al interés provincial por encima de todo. Conseguir el respeto del "Gallego" no es poca cosa, para los tiempos que corren.
Por último, Juan Schiaretti y Eduardo Fellner también se anotan en el PJ, pero sin victorias para exhibir, difícil que puedan hacerle sombra al gobernador de la provincia del NOA.
El escollo más complejo que deberá sortear Urtubey, está del otro lado de la grieta. No son pocos los que aseguran que el discurso conciliador del salteño, nada tiene que ver con el perfil político que el partido tuvo en estos últimos años. Es más, ya son pocos los que lo ven como kirchnerista, máxime cuando se quedó afónico de tanto repetir que los dirigentes más renombrados del movimiento fundado por Néstor "se van a su casa el 10 de diciembre".
En el kirchnerismo, saben que la única forma que tienen para volver al gobierno, es cuidar el bastión de poder que les queda dentro del justicialismo. Cualquier mal movimiento que los deje fuera del PJ, los sacará de la discusión política casi de manera definitiva. El Partido Justicialista puede sobrevivir y triunfar sin el kirchnerismo, pero el kirchnerismo está condenado a desaparecer sin la estructura partidaria.
Antes de plantarse como opositores deben ajustar las cinchas en las gateras, nadie quiere regalar un centímetro y hay varios que antes de la largada, ya sacaron medio cuerpo de distancia.








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