Sus principales asesores, con el secretario Marcos Peña a la cabeza, le insistieron por la tarde en el búnker partidario de la calle Balcarce en que está ahí, "a cinco o seis puntos de Scioli" y metido de lleno en el ballottage.
Con esa idea en la cabeza, Mauricio Macri aprovechó anoche el cierre de campaña bonaerense en el repleto club social Presidente Quintana de Lanús para insistir en la conciencia de los indecisos que oscilan entre votar a Cambiemos y otras opciones opositoras. "Confíen en mí, voy a ser el presidente de los que piensan distinto, de la diversidad, de los que no se resignan, de los que no se dejan comprar por el narcotráfico", gritó Macri en un encendido tono de voz.
En el centro del escenario circular, y junto a su candidata a gobernadora, María Eugenia Vidal, y su compañera de fórmula, Gabriela Michetti, Macri les pidió "a los que votaron por De la Sota, Massa, Stolbizer, Rodríguez Saá y Del Caño" que le permitan ser y llevar "la antorcha del cambio". Cuando mencionó a Massa, el estadio de básquet entero lo silbó, un rechazo que corrió parejo con las reacciones a las menciones que cada uno de los oradores (seis en total) hicieron del rival de Vidal por la gobernación bonaerense: el actual jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.
"Aníbal es Aníbal, qué voy a decir [de él] a esta altura. Por ahí no hay tranquilidad, no le podemos confiar el futuro de nuestros hijos, les pido por favor que aprovechemos la oportunidad que tenemos", dijo Macri, en referencia a la "posibilidad" de que Vidal -como aseguran puertas adentro- desequilibre el domingo la "situación de empate" con el postulante del FPV.
Otro que le pegó duro a Fernández fue Jorge Macri, intendente de Vicente López y jefe de campaña bonaerense. "María Eugenia tiene la libertad de no deberle nada a ninguna mafia", dijo ante el aplauso de un millar de militantes y candidatos en las 135 intendencias bonaerenses.
La candidata a gobernadora, otra de las estrellas de la jornada, paseó su confianza en sus chances electorales. "Vamos por el diálogo, no por el atropello. Vamos a hacer posible lo imposible", dijo Vidal luego de saludar a toda su familia: sus padres; su esposo, Ramiro Tagliaferro, y sus tres hijos, sentados en las primeras filas. "Ahora, ahora, Vidal gobernadora", cantaban los presentes. Varios de ellos habían llegado en micros desde distintos puntos del conurbano.
El candidato a intendente local, Néstor Grindetti, fue quien más militantes movilizó. Enojado, y mientras la mayoría se abanicaba con los carteles de Cambiemos para mitigar el calor, el actual ministro de Hacienda porteño dijo tener "cojones" para enfrentar al kirchnerismo, llamó "desgraciados" a quienes "me rompieron las pelotas" y le impidieron, como estaba previsto, hacer el acto en el estadio de El Porvenir, mucho más grande y cómodo.
Hoy, Macri cerrará la campaña junto a sus candidatos de todo el país en el estadio Orfeo, de Córdoba, convencido de que, como dijo ayer, "el momento es ahora, Argentina se pone de pie".









Comentá la nota