Juntos se relame: si se rompe el FdT, se queda con todo en la Legislatura

Juntos se relame: si se rompe el FdT, se queda con todo en la Legislatura

En Diputados, la oposición está a tres bancas de la primera minoría y en el Senado empata en 23. La crisis expone la debilidad de Kicillof en el parlamento.

En medio de la guerra entre el kirchnerismo duro y el albertismo neonato que amenaza con llevarse puesto al Frente de Todos (FdT), conviene detener la mirada en la Legislatura bonaerense y el eventual escenario que debería afrontar el gobierno en la provincia del 40% del padrón electoral nacional, comandada por uno de los principales activos de la resquebrajada coalición, Axel Kicillof, si la sangre llegara al río. Mientras el intendentismo provincial teje alianzas bajo una lluvia de balas para evitar el caos, es inevitable sopesar la consecuencia de una ruptura de los bloques oficialistas. La respuesta es inequívoca: ambas cámaras quedarían servidas a una oposición que supo mantener la unidad a pesar de la derrota en 2019 y se envalentonó con la victoria de noviembre pasado; para el exministro de CFK, remontar la cuesta del segundo tiempo sería un suplicio y su plan reelección naufragaría antes de zarpar.

Diputados

En la Cámara baja conviven cerca de una docena de espacios peronistas: desde el justicialismo tradicional y el kirchnerismo que responde de manera directa a Cristina Fernández, hasta los movimientos sociales y el sindicalismo de gran volumen. Pero los tiempos políticos y las estrategias electorales son manejadas principalmente por tres sectores: La Cámpora, liderada por Máximo Kirchner; el Frente Renovador, de Sergio Massa; y el peronismo intendentista representado en la figura del jefe de Gabinete, Martín Insaurralde, y otros jefes comunales.

De las 43 bancas oficialistas, 10 son de la agrupación del hijo de la vicepresidenta; otras 10, del massismo; otra decena se divide entre intendentes y el Partido Justicialista, que no siempre responden a una única persona. Con equilibrismo, lleva las riendas del bloque el camporista César Valicenti, mientras que la vicepresidencia está en manos del massista Rubén Eslaiman, uno de los hombres de mayor confianza del tigrense en tierras bonaerenses. La presidencia de la Cámara sigue en manos del lomense Federico Otermín, de ADN insaurraldista.

El sindicalismo tiene tres lugares con Soledad Alonso, Naldo Brunelli y Natalia Sánchez Jauregui; el Movimiento Evita, uno, con Patricia Cubría; Descamisados está representado con Juan Gómez Parodi, y el Frente Grande, con Susana González. Lo dicho: tras dos turnos electorales, el de 2019 donde accedió a la gobernación y el de la elección de medio término en 2021, Kicillof no tiene representantes directos en el recinto. 

 Senado

En la Cámara alta la lógica es similar, aunque el empate con el bloque Juntos obliga al oficialismo a tener otra cintura política, sobre todo después de haber padecido los dos últimos años estar en minoría. De las 46 bancas en el Senado, 23 son del Frente de Todos y las otras 23, de la oposición. El peronismo cuenta con el desempate de la presidenta del cuerpo, Verónica Magario, aunque el cuórum depende del larretismo. El peronismo necesita lograr un fino equilibrio tanto para comenzar una sesión, como para aprobar cualquier proyecto.

De los 23 lugares del Frente de Todos, cinco son de La Cámpora, cuatro del Frente Renovador, otros cinco de los intendentes justicialistas y el resto se reparten entre el sindicalismo y territoriales alineamiento a alguno de los tres grandes grupos. Entre los primeros se destaca Emmanuel González Santalla, mientras que en el massismo sobresale José Luis Pallares y Juan Alberto Martínez. En tanto que entre los que responden a los jefes comunales se encuentran Adrián Santarelli, cercano a Insaurralde; Gustavo Soos, de la estructura de Gustavo Menéndez; y Luis Vivona, que promovió en Malvinas Argentinas a Leonardo Nardini, hoy al frente del Ministerio de Infraestructura. La presidencia es de Teresa García, que si bien es parte del justicialismo tradicional tiene vínculos sólidos con el gobernador y línea directa con la vicepresidenta de la Nación.

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