INZA, MOMENTO DE DECISIONES

INZA, MOMENTO DE DECISIONES
Se aguardan los cambios en el Ejecutivo que anunciará el Intendente en los próximos días. Una cosa es salvarlo del abismo y otra acordar políticas. Los interrogantes sobre el próximo Concejo Deliberante. Cristina, la realidad y el papel del peronismo.
Si es verdad que el peronismo es el receptáculo de las contradicciones de esta sociedad, tal aseveración tuvo su complejo aserto en las últimas semanas. No sólo en los cambios que se observan en el Gobierno Nacional sino lo que acontece en Azul en el medio de una crisis política inédita.

La jugada de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de poner al frente de la Jefatura de Gabinete a un "gobernador PJ puro", como se lo define a Jorge Capitanich, quien ya ocupó ese cargo durante la presidencia de Eduardo Duhalde, es una demostración que siempre aparecerá una baraja bajo la manga. Desplazó al lívido frepasista Juan Manuel Abal Medina quien, más allá de controlar los zócalos que aparecían en los canales de televisión "amigos" (hay anécdotas increíbles sobre llamadas telefónicas del susodicho) es muy poco lo que le aportó en un cargo clave del gobierno encerrado en cuatro paredes de la Casa Rosada o sonriendo detrás de la Presidenta. Capitanich se fue al otro extremo: habla todos los días con la prensa al estilo de Carlos Corach, el recordado ministro del Interior de Carlos Menem o formula anuncios que apuntan a darle explicación a este engorroso presente del modelo y a lubricar la relación del kirchnerismo con el electorado que le hizo perder dos elecciones consecutivas este año.

Y si de pragmatismo se trata, en el Ministerio de Economía hay un joven keynesiamo que abrevó en las ideas económicas del marxismo pero que se puso al frente de las negociaciones con la española Repsol para pagar la indemnización por YPF. También Axel Kicillof sabe que cuando se trata de capitalismo, se puede ser muy virulento y "progre" en el discurso pero llegado el momento hay que pagar, aunque antes se haya dicho lo contrario. Esto es un sapo difícil de tragar para sectores del kirchnerismo. ¿Será el costo político por una acertada decisión como fue la recuperación del manejo de la empresa de petróleo nacional pese a las dudas que surgen a partir de acuerdos de explotación con empresas multinacionales?

Evitando el abismo

Mientras esto sucede en lo nacional, Azul sigue con la resaca de semanas convulsionadas por una crisis que lo vio al intendente José Inza lanzado al abismo y salvado en el último segundo por una medida cautelar del Juzgado en lo Contencioso Administrativo local.

La estrategia tuvo el más absoluto hermetismo. Sólo Inza, su abogado defensor Carlos Andreucci y los secretarios Mauro Grandicelli y Héctor Bolpe estaban al tanto. El resto de los funcionarios tenían la certeza de la ansiedad por el futuro. Los cuatro mencionados mostraban calma cerca del mediodía del jueves 21 a la espera de la sesión especial del Concejo Deliberante. Lograban desembocar el conflicto político en la justicia que maneja sus estilos y sus tiempos.

Sin embargo, el eje sigue siendo el mismo: cómo resuelve el Jefe Comunal los dos años que le quedan de mandato y cómo van a jugar los distintos actores políticos. El domingo anterior dijo a este diario que a fin de noviembre habría novedades en su gabinete. Esto no sucedió ya que habría decidido esperar la asunción de los nuevos concejales y, a partir de allí, hacer una suerte de relanzamiento de la gestión.

La intención no sería incorporar más funcionarios, exceptuando áreas vacantes como la Asesoría Legal y Técnica o el cambio de algún secretario, sino reformular la abultada estructura del Departamento Ejecutivo que podría verse disminuida en una buena señal hacia la sociedad. Quedó demostrado que la cantidad no es sinónimo de eficiencia.

La pregunta del millón

La pregunta es con quiénes contará el Intendente para fortalecer la administración. Una cosa es la postura de sectores del peronismo y de la oposición que deseaban evitar la destitución y que llegue al 2015 y otra que se anuden otros compromisos. Vale aclarar que faltan decisiones judiciales que involucran distintas instancias.

Si se llegó a este presente es producto de una enorme debilidad de construcción política y de errores que fue acicateada por el feroz enfrentamiento interno en el kirchnerismo. La despedida en la última sesión del Concejo de algunos ediles fue elocuente en esa dirección. Sería una simplificación suponer que porque el próximo Concejo Deliberante aparece más mitigado la conducción municipal quedó "blindada" como si nada hubiera sucedido estando pendiente la resolución del dictamen de la comisión investigadora del cuerpo.

Exceptuando tres ediles que le responderían de modo vertical al Ejecutivo como Rodolfo Rancez, Estela Cerone y Omar Seoane es una incógnita el papel del Frente Social de Hernán Bertellys (no se tiene evidencia sobre cuántos integrantes tendrá finalmente ese bloque) y del edil del Frente Renovador Pablo Yannibelli. Difícilmente alguno de ellos votaría por una destitución llegado el momento.

El venidero deliberativo podría sumar entre siete u ocho bloques e interbloques atendiendo el rumbo que tomarían las ediles kirchneristas Cristina Croharé y Alicia Zubiría y que en el Frente Progresista, a su vez, cada sector mantendría su identidad: el FAP, la UCR y el Partido Socialista. La apuesta que se hace es cuánto durarán juntos Yannibelli y Ramiro Ortiz en un bloque del massismo merodeado por peronistas y kirchneristas arrepentidos, entre otros.

Si Perón viviera

¿Qué pasará con el Partido Justicialista que en quince días renovará su conducción? Algunos inzistas lo ven como un sello de goma mientras que otros entienden de peronismo. Por algo la mayoría de los intendentes lo presiden o tienen a su gente de confianza. Allí están congregados desde la diputada nacional Gloria Bidegain, hasta el histórico dirigente Julio Varela, pasando por Hernán Bertellys y Alejandro Lozano, por citar sólo algunos. Claro que el justicialismo local tiene una particular capacidad de auto destrucción.

Volvemos aquí al ejemplo del comienzo. Todo muy lindo, pero cuando las papas queman la Presidenta tuvo que recurrir a lo más rancio del pejotismo con Capitanich.

Allí está el enigma del oráculo para Inza. Tanto desde el sciolismo como desde la conducción nacional kirchnerista no querían ver rodar la cabeza de un Jefe Comunal K. Por ahora lo salvaron. Ahora dependerá de él cómo sigue todo y, primordialmente, cómo se reconcilia con la sociedad en medio de tanto dislate político.

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