Insaurralde busca despegar su campaña de Scioli y Cristina

Intenta darle una impronta propia, sin tanta dependencia de las figuras centrales; afiches sin compañía y mensajes con mirada hacia el futuro

Miércoles al mediodía, Gran Hotel Azul, ciudad bonaerense de Azul. Una mesa para 25. Martín Insaurralde está en la cabecera. "No nos confundamos que el pueblo no se equivoca, nos equivocamos nosotros", le dice el candidato del oficialismo a un grupo de intendentes y postulantes de la séptima sección electoral.

La escena se repitió, con el mismo mensaje, la última semana: el lunes en Tres Arroyos, con los representantes de la sexta sección, el martes en Lomas de Zamora, con un grupo de jefes territoriales del conurbano, y el jueves en San Martín.

Así se presenta el elegido de Cristina Kirchner para la provincia de Buenos Aires en esta nueva etapa de la campaña, que inició con un giro inesperado en la estrategia para octubre. Desde lo discursivo, con su sorpresiva propuesta de subir la edad de imputabilidad de los menores, hasta el más mínimo detalle organizativo, la campaña mostró desde la semana que pasó un viraje de 180 grados.

En medio de los cambios impulsados en el área de seguridad, la estrategia ideada para el candidato del Frente para la Victoria es dar sus primeros pasos en soledad, después de haber sido aupado por la Presidenta y el gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Como un hijo que se va de la casa de sus padres, Insaurralde inició una nueva campaña con un alejamiento -juran de todos lados que fue decidido de común acuerdo- de la jefa del Estado y el mandatario provincial.

¿Se descristiniza la campaña? A medias. Cuando sea necesario, el candidato estará en los actos de la Presidenta, pero se manejará con más autonomía que en la etapa anterior.

La nueva dinámica tiene eje en mostrar a Insaurralde con un discurso propio y despegándose de los actos con Scioli. El protagonismo del gobernador generó un atractivo para Sergio Massa, el principal oponente, que optó por confrontar con él y ningunear al candidato de Cristina.

Quienes participaron de las reuniones que organizó Insaurralde se sorprendieron por la dureza del diagnóstico que dio. "Nos equivocamos en todo", repetía ante sus interlocutores, y arengaba a los intendentes a hablar del futuro.

La campaña para las elecciones primarias terminó con distritos sin un solo afiche. Esta vez, la logística la acaparará el equipo de Lomas de Zamora, junto con la agrupación La Cámpora. El diputado Eduardo Wado De Pedro coordina con el candidato la sintonía fina.

Ya está en las calles la nueva cartelería, con un único mensaje. "Hoy hay futuro y es de todos."

Sin la sonrisa de Cristina ni tampoco la de Scioli, se lo ve a Insaurralde con el logo partidario y el fondo celeste intenso. Ése fue el primer paso de autonomía. Por otro lado, insistirá en convocar un debate y negocia con la Universidad de San Martín para concretarlo.

"Ni Scioli ni Cristina están en el cuarto oscuro. Para una primera etapa sirvió, pero ahora necesitamos que se vea y se escuche a Martín", explican cerca del candidato para dar cuenta del cambio.

"Somos jóvenes, gestionadores y renovadores", imparte el candidato para convencer a los intendentes del mensaje que tienen que arrebatarle a Massa. Primero comen un asado y después se encierra por separado con cada uno de los intendentes a revisar paso a paso los faltantes en la gestión.

Fuera del esquema de coordinación quedó el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, que había sido en un primer momento el nexo institucional para la campaña. Para aceitar el mecanismo, Insaurralde nombró un delegado propio por sección electoral para que baje al territorio las promesas de la Casa Rosada. Tampoco aparecerá junto a ministros del Gabinete nacional.

Son las 11.30 en el barrio humilde de Libertador, en San Martín, el jueves pasado. Insaurralde se mete en una bicicletería, y casi de local, se abraza con el dueño, que le abre los brazos al grito de que siempre votó a Néstor y a Cristina.

Después pasa por una verdulería y se mete en un local partidario para conocer a Gastón, el letrista histórico del distrito que se encarga de pintar su extenso apellido en los paredones de San Martín. Corpachón, es el que debe pelear cuerpo a cuerpo con los seguidores de Gabriel Katopodis, el intendente aliado de Massa, en la competencia por dejar la marca en las paredes de campaña.

Ése es el otro eje del cambio: un cara a cara con los vecinos, sin Scioli, que suele imponer otra dinámica. El mandatario hace actos cortos, a contramano de lo que necesita Insaurralde, que, según su equipo, tiene que "conectar y fidelizar" en los barrios.

El gobernador y su mujer, Karina Rabolini, se reparten otro tanto de los distritos, también solos. "Tenemos que sumar millas", lo explica un hombre de Scioli, para negar que haya diferencias.

El divorcio es sólo para las fotos. Por debajo siguen coordinados. Scioli cenó con Insaurralde la noche antes de que ambos escenificaran el jueves los cambios en el área de seguridad.

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