Indignación y fastidio ha generado el discurso pronunciado por el intendente Gustavo Pulti en ocasión de la presencia de la presidenta Cristina Fernández en la ciudad.
Al arribo de la Presidenta a la ciudad, ya era comentario generalizado la tapa de la revista Noticias, que colocaba en foco a Miriam Quiroga como “la otra viuda” de Néstor Kirchner.
Al parecer, el título habría inspirado al lord mayor a caracterizar a Cristina Fernández como “la dirigente más castigada desde el punto de vista de la opinión publicada”. En todo caso, habría que preguntarle a María Julia Alsogaray, por ejemplo cómo le cae haber sido desplazada por un intendente flojo de memoria del podio de la brutalidad comunicacional con que Jorge Fontevecchia nutre su negocio periodístico.
La saga discursiva continuó. “Estoy seguro de que su determinación irá hacia donde la mayoría de nosotros estamos esperando”, y sumando verbos, sustantivos y adjetivos edulcorados, sostuvo: “oriente los entusiasmos y ordene las esperanzas para que la Argentina siga creciendo”.
A esa altura, la emotividad desbordaba, y las cámaras tomaban a Cristina extasiada absorbiendo los arrumacos verbales de quien ha probado sus aptitudes camaleónicas -se inició como concejal del MID, luego lo fue de Mario Russak, fundó Acción Marplatense, y hoy se consagra como cortesano kirchnerista-. Pulti hacía abalorios con el verbo, peroraba cual marqués frente a su “patrón”, y lanzado a todo soltaba: “un presidente no es un relacionista público, sino que está allí para defender los intereses de la Nación, que es defender a la industria, los trabajadores y establecer relaciones de intercambio con el mundo para que le vaya mejor a nuestras familias”.
Envalentonado, impúdico y alentado por la mirada arrobada de una Cristina necesitada de contención emotiva, Pulti abandonó el espacio de lo político y fue a la yugular de la exaltación personal, señaló sobre Cristina Fernández viuda de Kirchner: “usted dio algunas pruebas que son inimaginables; pruebas de firmeza, temple y tesón extraordinarias (…) hay materias primas que permiten ciertas construcciones: el que está hecho de otra madera no puede hacer lo que hacen algunos que están hechos de una madera especial”. En sencillo, lejos del sánscrito de la perorata política, no hay lugar para nadie más que Cristina candidata a presidente de la Nación. Ese fue el mensaje para el buen entendedor de este discurso político.
Pulti asumió así un doble rol: fue su propio mensajero, ya que será candidato por el FPV, y se sumó a la corriente que impulsa la reelección de la Presidenta. De paso alejó el fantasma de su alineación con Daniel Scioli, quizá en el espíritu de fortalecer su propio concepto de que su alineación con el Gobierno nacional es para proteger a los marplatenses, una idea sobre la que no le han pedido explicaciones aún.
¿Cree Pulti que si él no estuviera alineado con el Gobierno nacional, Mar del Plata sería políticamente sodomizada por el peronismo? En la visión cortesana que rige su pensamiento, siempre buscando un amo, la respuesta afirmativa parecería ser la más adecuada.
En el colmo de la ramplonería, GAP finalmente deslizó: “La Argentina no tiene que perder eso. Usted es parte del capital y del patrimonio de la Argentina para enfrentar su futuro”. Demasiado empalagoso, muy alcahuete y absolutamente ausente de dignidad. Innecesario.







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