El implacable perfil de Kirchner que trazó la embajada de EE.UU.

Los diplomáticos definían al ex presidente como ambicioso, errático y cortoplacista
Para comprender lo que pasaba en la Argentina había que entender a Néstor Kirchner, porque su personalidad determinaba al Gobierno. Esa fue la razón que esgrimió el ex embajador estadounidense en Buenos Aires Lino Gutiérrez para enviar dos extensos cables a Washington enteramente destinados a describir al ex presidente y sus maneras, el K-style .

Las definiciones contenidas en el cable confidencial 01090, del 26 de junio de 2006, dejan de lado cualquier prurito diplomático y pintan a Kirchner como líder "cortoplacista", obsesionado por "acumular poder", incapaz de "aceptar críticas", y "sin preparación para la diplomacia internacional". Y, aunque le reconocía "afinidades izquierdistas", sostienen que su ideología estaba "subordinada a su interés político personal y ambición".

"El estilo operativo y de toma de decisiones, personalista, a menudo errático, del presidente Kirchner, define la gestión política en la Argentina y está caracterizado por concentrarse en medidas políticamente efectivas y de corto plazo para la acumulación y mantenimiento de poder político local", señala.

El perfil agrega que el ex presidente tampoco "deja margen para el disenso y usa tácticas de dividir para conquistar" y, frente a la "retórica izquierdista y populista", sostiene que Kirchner "ha demostrado que sus inclinaciones ideológicas son siempre menos importantes que las cuestiones prácticas de la política local".

Entre las fuentes del embajador figura el secretario de Legal y Técnica de la Casa Rosada, Carlos Zannini, que le indicó: "El Presidente y yo nos levantamos cada mañana, miramos los diarios y tratamos de descubrir cómo sobreviviremos ese día". También el ex gobernador de Santa Cruz Sergio Acevedo, quien afirmó que Kirchner se concentraba en las cuestiones diarias, pero "siempre con el objetivo de largo plazo de mantener el poder político".

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