Los candidatos diseñan campañas a medida para los barrios; creen que serán decisivos para la próxima gestión
Es la otra campaña. Se da en los barrios y lejos de los flashes, pero allí se disputa la verdadera lucha subterránea por el territorio. Por primera vez, los porteños elegirán -junto con el jefe de gobierno y legisladores- integrantes de las 15 juntas comunales que funcionarán en la ciudad. Esos pequeños bastiones de poder, conformados por siete miembros, serán sedes descentralizadas con tareas administrativas, de control y manejo de recursos con los que convivirá la próxima gestión.
Los principales candidatos diseñaron planes específicos para las comunas: con agenda propia, marketing y perfiles de postulantes bien diferenciados. En Pro creen que asegurar la mayoría será clave para evitar que un eventual segundo período de Mauricio Macri se torne en un infierno cotidiano por la acción opositora en los consejos.
"La ecuación es simple: si en cada lugar te meten dos consejeros kirchneristas y dos de Proyecto Sur, la cosa se nos complica aunque tengamos mayoría", afirmó a La Nacion un importante dirigente del macrismo. Más allá de ese escenario, las proyecciones son optimistas. "Tenemos asegurados de tres a cinco por comuna", se entusiasmó el legislador Cristian Ritondo.
Desde el bunker K que comanda Daniel Filmus reconocen que están en desventaja. En sus cálculos, aspiran a colocar entre dos y tres comuneros. Esa lógica explica el armado de las listas: en los primeros casilleros de cada distrito pusieron a jóvenes de La Cámpora o "incondicionales", en detrimento de referentes del PJ porteño, de los gremios y otras organizaciones.
Un tercio de los lugares "entrables" corresponden a la agrupación fundada por Máximo Kirchner y cuyo jefe en la Capital es el candidato a legislador Juan Cabandié. "Nuestros comuneros están altamente ideologizados, van a seguir comprometidos y no van a transar", alertó uno de los operadores K de la campaña, en referencia elíptica a ciertas prácticas del peronismo en la Capital.
El Pro priorizó en la grilla de postulantes a los directores de los Centros de Gestión y Participación (CGP), una forma de "regimentar" la elección. Será, entonces, una pelea entre "ideologizados" vs. "funcionariato". Ritondo se puso al hombro la batalla barrial y camina a diario las comunas junto con los primeros candidatos del distrito. El diputado cuelga en el sitio YouTube videos de sus visitas para promocionar a los comuneros.
Más clásico, el kirchnerismo apunta a "territorializar" el debate con proyectos por comuna. Tienen previstos al menos un acto grande por zona y timbreos casa por casa. Todo está organizado por una mesa que coordina Gabriel Fucks. El jueves pasado, Filmus se reunió con las cabezas de listas distritales y les pidió juntar "voto por voto".
En plena campaña, Macri impulsa un proyecto resistido por la oposición: quiere acotar atribuciones de las comunas y eliminar los sueldos de los miembros -que percibirán $ 7100-, salvo para los directores. "La idea de los demás partidos es generar una burocracia. Si no cambiamos, en cinco años tenemos 500 cargos políticos en lugar de 105", argumentan. Otros, al contrario, pretenden darles mayor jerarquía. "Vamos por un gran desafío: la defensa de las comunas y la democracia participativa", sostuvo ayer el candidato a jefe de gobierno de Proyecto Sur, Pino Solanas, en una caminata por Flores.
El estreno
Las comunas: el 10 de julio, por primera vez, se elegirán cargos para las juntas de gobierno de cada una de las quince sedes descentralizadas en la Capital. Cada una tendrá siete integrantes.
El plan de Pro: en el macrismo están confiados en que sacarán por lo menos tres comuneros por distrito. Eso no les asegura mayoría y temen que se conviertan en focos de resistencia ante un eventual segundo mandato de Mauricio Macri.
La apuesta K: el Frente para la Victoria priorizó en sus listas a candidatos de La Cámpora. Impulsarán dar más facultades a las comunas.
Sueldos y funciones: Macri quiere eliminar los salarios, salvo para el presidente de la junta. La oposición lo rechaza y tiene pocas chances de que el proyecto se apruebe.






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