El ex vicepresidente no consiguió alzarse con la presidencia del bloque de diputados nacionales y hay acusaciones cruzadas que impactan fuerte en el partido opositor, a menos de un mes de la victoria electoral.
Esa tensión es evidente a menos de un mes del triunfo electoral y cuando el partido está por cambiar sus autoridades: este martes, el paceño Sergio Pinto pasará a ocupar el lugar de Alfredo Cornejo en la presidencia.
Hay además un hecho relevante a nivel de agenda. Este martes, el gobernador Francisco Pérez enviará el presupuesto provincial 2013 a la Legislatura y los radicales adiverten que harán un férreo control de la pauta. Nadie habla de eso por ahora, pero es una realidad que la desunión radical ha sido en anteriores ocasiones aprovechada por el oficialismo.
Buenos Aires. Todo tuvo origen en un hecho que se produjo bien lejos de Mendoza, en Buenos Aires más precisamente, hace más de una semana. El ex vicepresidente recibió una señal favorable en Mendoza y en el Congreso para meterse en la competencia por los cargos parlamentarios, pero después, los legisladores de su bloque se inclinaron mayoritariamente por un rival: el cordobés Mario Negri.
Cobos sintió el golpe y le echó la culpa de inmediato al senador nacional Ernesto Sanz. Buena parte del cobismo mendocino lo acompaña en esa hipótesis. Desde ese sector ahora amenazan con votar en contra de Sanz en la convención que resolverá quién conduce el partido a nivel nacional desde el 13 de diciembre. Para esa convención, el sanrafaelino se posiciona como el favorito, pero será una mancha que los radicales de su propia provincia no lo acompañen.
Es un hecho que Laura Montero votará en contra y probablemente hará lo mismo el intendente de Rivadavía, Ricardo Mansur. Pero la postura del tercero de los cuatro delegados por Mendoza (el restante es el propio Sanz) es por ahora un misterio. Se trata nada menos que de Alfredo Cornejo, quien no ha querido definir aún si apoyará o no al candidato mendocino.
Algunos cobistas advierten que el voto de Cornejo tendrá impacto en el radicalismo mendocino, ya que podría ser la prueba de que su vieja relación con Cobos se ha enfriado.
Teorías. Furiosos, un grupo de aliados de Cobos, en los que se enrola Juan Carlos Jaliff, acusa a Sanz de integrar un sector de la UCR nacional que no quiere ganar las elecciones y que sólo se preocupa por mantener sus cargos en el Congreso Nacional.
En el medio están radicales que, a pesar de militar en bandos diferentes, relativizan o directamente niegan que Sanz haya tenido responsabilidad en la suerte de Cobos. En el cornejismo hay quienes sostienen que a Cobos le faltó muñeca para dar la pelea en Buenos Aires y eligió los aliados equivocados. Pero una tercera hipótesis sostiene que el sanrafaelino no actuó de mala fe.
Este grupo apunta contra el senador nacional por Jujuy Gerardo Morales (aliado de Sanz) y culpa a otros actores nacionales, como Ricardo Alfonsín y el cordobés Oscar Aguad, de la derrota del mendocino.
Los cargos radicales en el Congreso se negociaron en un paquete que incluyó las presidencias de bloque, las autoridades de cámara y la propia jefatura general del partido, que está por definirse.
En esa negociación se cruzaron diversos intereses y el que salió perdiendo fue el ex vicepresidente. Fue clave, dicen, la resistencia que generaba el diputado Aguad -cordobés con quien Cobos se había aliado- entre sus colegas radicales de la Cámara Baja.









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