Diez candidatos disputan el control del distrito más grande. El kirchnerismo necesita reafirmar allí su predominio para compensar la caída en otros distritos grandes, como Capital, Santa Fe y Córdoba.
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La pelea es por saber quién polarizará con CFK
La provincia de Buenos Aires volverá a convertirse hoy, como en cada elección nacional, en la protagonista de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). Su importante caudal de electores, el 37,5% del padrón nacional, lleva a que el Gobierno y la oposición se juegen en el territorio bonaerense su destino de cara a las elecciones generales de octubre.
Aunque la elección de hoy se trate de una interna, Cristina Kirchner apuesta a superar el 40% de los votos en todo el país (porcentaje que necesita para ganar en primera vuelta si tiene una diferencia superior al 10% con el segundo). Para ello, la Presidenta necesitará tener ese mismo porcentaje de votos en la provincia. Más complicado será si pretende llegar al 45 por ciento en el país, ya que en ese caso, en el distrito gobernado por Daniel Scioli, el kirchnerismo tendría que llegar al 53%.
En ninguna de las elecciones en las que participó el kirchnerismo en este territorio desde el 2003 logró alcanzar ese procentaje. El año que mayor cantidad de votos obtuvo fue 2007, cuando logró el 45,9% de los sufragios.
Una amplia victoria en la provincia de Buenos Aires disimulará las últimas derrotas que sufrió el Frente para la Victoria en la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal y Córdoba. Con el objetivo de superar estas presentaciones, hoy en el territorio con mayor cantidad de electores la Presidenta lleva atados a su boleta a tres candidatos a gobernador: Scioli, Mario Ishii y el aliado de Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella. Los dos primeros serán los únicos que competirán realmente en la interna del Frente para la Victoria.
De esta manera, de las cuatro elecciones internas para gobernador que se harán hoy (Buenos Aires, San Juan, San Luis y Entre Ríos), Scioli es el único candidato del oficialismo que tiene competencia interna. Esta estrategia sirvió también para cercar el poder del mandatario bonaerense, que en las elecciones de 2007 obvuto más votos que la alianza de Kirchner-Cobos, y para que finalmente sea Cristina la principal ganadora de las primarias.
Pero a Scioli no le gusta perder, e inmediatamente lanzó una nueva estrategia: hablarle a los votantes con los que el kirchnerismo no cuenta. Por ello, en el último tramo de la campaña elogió al ex candidato a gobernador de Santa Fe, Miguel Del Sel; envió un apoyo público al gobernador electo, José Manuel De la Sota, y hasta buscó atraer a los electores católicos con la polémica publicidad “Yo creo en Dios”.
Aunque estos últimos movimientos pueden haber ocasionado una nueva hostilidad entre el kirchnerismo y Scioli, la preocupación de los últimos resultados electorales le dieron aire al gobernador, quien apuesta a sacar una diferencia amplia sobre su principal competidor, Francisco De Narváez.
Al igual que a nivel nacional, los sondeos en Provincia marcan una importante distancia entre el candidato del oficialismo y el resto de los postulantes. Pese a que en 2009 De Narváez obtuvo una victoria ante Néstor Kirchner, hoy su objetivo es quedar a una distancia corta del gobenrador y así verse fortalecido para octubre. Así lo admitió en una reunión que mantuvo la semana anterior con su equipo de trabajo.
Al ser la primera vez que se realizan las primarias, el nivel de participación que habrá es una incertidumbre, aunque se estima que será menor a la de una elección general. Ante esto, además de habilitar más de una lista en la categoría a gobernador, en la provincia el Gobierno nacional expandió sus nóminas a distintos aliados en los 135 distritos de la provincia y así lograr una importante movilización.
En el territorio bonaerense, el Frente para la Victoria es el partido político que más candidatos a intendentes presentó. Con un total de 280 postulantes, hay distritos como Quilmes, en donde siete candidatos a jefe comunal responden al oficialismo. Esta superpoblación de candidatos puede transformarse en un problema a la hora del recuento de votos, tal como admitieron las autoridades








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