Una (1) silla, por definición de unidad, está capacitada, mobiliariamente hablando, para acoger cómodamente sentada sobre esa parte de ella que llamamos “asiento”, a una (1) persona. No a dos, o más. Solamente a una (1).
Uno es el actual gobernador de la provincia, el gauchito Juan Manuel Urtubey, que no sólo pretende una tercera nominación en estos pagos, sino que hizo pública su pretensión de candidatearse para suceder a Cristina en la Casa Rosada.
En el ámbito político nacional ello fue “tomado como de quién viene”, según prestigiosos opinadores. En una reciente encuesta realizada por “Poliarquía Consultores” para medir la intención de voto de precandidatos firmes, como Sergio Mazza, Daniel Scioli, Mauricio Macri, Hermes Binner, Elisa Carrió, Julio Cobos, y otros, el ambicioso gauchito Urtubey no figura ni último.
Urtubey quiere una doble candidatura: a Presidente de la Nación y a Gobernador de Salta. Muchos observadores de la situación, como se dice, están convencidos que al final Juan Manuel se tendrá que conformar con ser candidato a presidente de la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Gemes. O de algún club de motociclistas.
Una pregunta: ¿La re-re está o no está prohibida en Salta? Si lo está, ¿qué trama el gauchito?
El otro aspirante a ser candidato a gobernador es el Intendente Miguel Ángel Isa.
En estos días Juan Manuel Urtubey reunió a los intendentes en un almuerzo que se sirvió en Finca Las Costas y, de postre, les anunció que desea ser candidato a gobernador el año que viene. “Quiero buscar la re-releción como gobernador.”
Los intendentes, como se sabe, tienen otras miras, como lo demostraron en el Foro.
Miguel Isa, que estaba ahí, sobre el pucho aseguró que no declina su propósito de ser candidato a gobernador. Y para rematar manifestó que apoya el sueño presidencial de Urtubey. Dijo que el mandatario “tiene condiciones para ser el próximo presidente de los argentinos”.
De un lugar no identificado de la concurrida mesa se habría escuchado: Pícaro el paisano!
Esa pretendida doble candidatura del gauchito sonó mal en el ánimo de los salteños. Hay quienes la consideran “una payasada”; la ven como una pirueta de alguien que siente que se está ahogando y que, en su desesperación, para salvarse, se aferra a un ahogado que se hunde.
Hay interna en el PJ. Y solamente hay una silla. Silla para uno. Muchos creen ya saber quién es el que sentará en ella. Y quien se quedará de a pie.







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