Por Tomás Luciani
CONTEXTO
En las últimas horas se multiplicaron las versiones sobre acuerdos para la integración de las fórmulas a gobernador y vice del alperovichismo y de la oposición.
Por el lado de la Casa de Gobierno, se supo que José Alperovich ya le habría "perdonado" los deslices de Juan Manzur y lo estaría propiciando como candidato a gobernador, secundado por Beatriz Rojkés.
La senadora aceptaría ser segunda en la fórmula, aunque mide más que Manzur.
Ese dato fue corroborado por el encuestador Hugo Haime. Sin embargo, se privilegiarían las conexiones nacionales del ministro de Salud y la intención de no exponer tanto a la esposa del gobernador.
Alperovich cree que el binomio Manzur-Betty es el que mejor podría cuidarle las espaldas hasta 2019, cuando intentaría el regreso al poder.
El perdedor en este nuevo escenario sería el tranqueño Osvaldo Jaldo, quien ya creía tener asegurada la candidatura a vicegobernador.
Mientras tanto, el radical José Cano -quien aparece primero en todas las encuestas- ya cerró un acuerdo con Sergio Massa, que además de permitirle sumar a sectores peronistas le resolvería un grave problema, en el caso de que Alperovich decida unificar el comicio provincial con las elecciones nacionales PASO de principios de agosto.
En ese comicio, el Zar irá como candidato a senador con Daniel Scioli para Presidente.
El canismo por ahora tiene como candidato presidencial al ignoto radical Ernesto Sanz, que -si la elección es unificada- se convertiría en una mochila ilevantable para cualquier postulante a gobernador.
Por su parte, Domingo Amaya está decidido a jugar fuerte por la gobernación. En su equipo de todos modos no descartan un eventual acuerdo con Cano.
La fórmula podría ser Amaya-Cano o Cano-Amaya. En cualquier caso, quien fuera adelante se comprometería públicamente a no buscar la reelección, dejando abierto el camino para su acompañante en el siguiente turno.
Un frente de esa naturaleza contaría con el entusiasta apoyo de Massa, y seguramente provocaría profundos realineamientos políticos en la provincia, dividiendo al peronismo y generando una potente coalición opositora.
Los impulsores del acuerdo remarcan que solo a través de una fórmula conjunta entre amayistas y canistas se generaría las condiciones para dejar al alperovichismo en el pasado.








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