Francisco recibe hoy a Cristina

Francisco recibe hoy a Cristina
Con dos "muchas gracias" lanzados a los periodistas que la esperaban, la presidenta Cristina Kirchner llegó ayer, pasadas las 16, al hotel Eden, de donde hoy se dirigirá al Vaticano para reunirse con el papa Francisco.
Con pantalón, tapado negro y anteojos oscuros, la Presidenta llegó en un avión alquilado al aeropuerto militar de Ciampino, minutos después del arribo de la brasileña Dilma Rousseff.

El encuentro con Jorge Bergoglio, que ha generado gran expectativa en el Gobierno y en sectores de la Iglesia, será la primera audiencia concedida por el Papa a un jefe de Estado. Tendrá lugar en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, a las 12.50. La Presidenta pidió la reunión para intentar reencauzar una relación muy deteriorada.

El vínculo ha sufrido los sucesivos conflictos mantenidos con Bergoglio desde el primer mandato de Néstor Kirchner.

El Gobierno informó que Cristina Kirchner adelantó su viaje para llegar con tiempo a la audiencia con el Papa y mañana, a las 9.30, concurrirá a la misa que dará comienzo al pontificado de Francisco, donde se espera que haya unos 150 jefes de Estado.

La Presidenta, que encabeza una delegación oficial de 12 miembros, fue recibida en el aeropuerto por el canciller Héctor Timerman y los embajadores en Italia, Torcuato Di Tella, y ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero. La mayoría de los que integran la comitiva viajó por su cuenta y sólo se encontrarán con la Presidenta en el acto de mañana.

También hoy está prevista la llegada del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. No será de la partida, en cambio, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, enfrascado en las negociaciones con los gremios docentes y estatales para poner fin a los conflictos que jaquean su gestión.

La jefa del Estado ya se había alojado en el hotel Eden en junio de 2011, cuando visitó Roma para inaugurar el pabellón argentino en la Bienal de Venecia. Está emplazado en un barrio residencial, a dos cuadras de Via Venetto y a seis de la atractiva plaza España, donde una enorme escalera da un marco imponente a la iglesia de la Trinitá dei Monti.

"Cuando ambos estaban en Buenos Aires, la Presidenta se negaba a recorrer 50 metros para escuchar las homilías de Bergoglio en la Catedral. Ahora tiene que trasladarse 11.000 kilómetros para remontar los desencuentros", razonó ayer una fuente eclesiástica, al describir el efecto político que la elección de Francisco produce en la relación entre el Gobierno y la Iglesia.

"¿Para qué insistir en las peleas domésticas? La Presidenta está acá [en Roma] y eso es lo importante, es un gesto que desmiente cualquier enfrentamiento", reflexionó, en cambio, una fuente oficial que intervino en las gestiones para que avance en pocos días el pedido de audiencia, formalizado luego de que la mandataria le envió a Francisco una carta para desearle una "fructífera tarea pastoral" tras su elección pontificia. La reacción inicial había sido más tibia.

Mientras desde el Gobierno se admite que el objetivo de la reunión se corresponde con el intento de promover un acercamiento con la Iglesia, dado el impacto que la figura de Francisco ya comenzó a producir en la gente, la agenda del encuentro entre la Presidenta y el Papa parece un secreto de confesión. Ni la Santa Sede ni el Gobierno informaron qué temas se abordarán.

Fuentes del Gobierno insistieron, en diálogo con LA NACION, en que el nuevo escenario trazado por la potenciación de la figura de Bergoglio cambió las reglas de juego en las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia. "Va a ser una relación mucho más sustantiva, con un Papa conocedor de la Argentina. Es una oportunidad para pensar en grande", insistió el vocero oficial.

Consideró, inclusive, que "opacar con cuestionamientos la figura del pontífice Francisco es empequeñecerla", en una frase destinada a los propios dirigentes cercanos al kirchnerismo que reflotaron su ofensiva contra Bergoglio, acusándolo de haber sido cómplice de la dictadura militar.

En el oficialismo deslizaron en los últimos días que Cristina Kirchner pondría el acento en el escenario internacional, con temas, como por ejemplo, efectos de la desigualdad económica, la búsqueda de la paz, la atención de la pobreza y el problema de la deuda.

En la oposición genera inquietud el probable interés argentino por lograr un compromiso de la Santa Sede para que se pronuncie favorablemente a los reclamos del gobierno argentino en la cuestión Malvinas, la disputa internacional que más preocupa hoy a Cristina Kirchner.

Con el mismo énfasis, el Gobierno pretendería evitar que se toquen temas sensibles a la realidad argentina, como la independencia de los poderes, la promoción del diálogo y la convivencia social.

Recluida en su hotel, la Presidenta se mantuvo alejada de la guardia periodística. Funcionarios de la Presidencia atendieron a la prensa e informaron que las únicas actividades oficiales de Cristina Kirchner serán la audiencia de hoy con el Papa y la concurrencia a la misa de la mañana en la Plaza San Pedro. Pese a que se encontraba el embajador Di Tella, no está previsto ningún encuentro con autoridades del gobierno italiano.

Por el hotel Eden se lo vio al presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, que integra la delegación oficial. Dijo sentirse "emocionado" por la elección de Bergoglio como Papa y le auguró éxitos en su pontificado.

"Estamos ante un papa verdaderamente nuevo, en todo sentido", apuntó..

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