El fracaso de la Argentina Week: por qué cae la inversión extranjera en el país

El fracaso de la Argentina Week: por qué cae la inversión extranjera en el país

La inversión extranjera directa fue negativa en 2025 y sigue sin repuntar desde la asunción de Javier Milei. El impacto de la guerra en Medio Oriente y de la crisis productiva.

Por

Javier Slucki

La Argentina Week, con la que el Gobierno esperaba vender el atractivo del país para los inversores de Wall Street, terminó en fracaso. La falta de anuncios de nuevos proyectos de inversión por parte de compañías extranjeras vuelve a disparar la cuestión de por qué Javier Milei no logra convencer al mundo de las bondades de su programa económico pro mercado.

A fines de la semana pasada, Milei anunció con pompa que había logrado acumular inversiones por más de 16.000 millones de dólares durante el roadshow que tuvo lugar en Nueva York entre el 9 y el 12 de marzo. Pero una indagación apenas superficial da cuenta de que el festejo oficial tuvo mucho ruido y pocas nueces. En total se dieron a conocer cuatro inversiones. De ellas, tres fueron de empresas argentinas: Mercado Libre, TGS y Pampa Energía. Para peor, TGS y Pampa Energía pertenecen al mismo dueño, Marcelo Mindlin, y de hecho la primera es controlada por la segunda.

La única inversión extranjera que el jefe de Estado mostró como parte del evento en Wall Street fue la de la minera canadiense First Quantum Minerals, para el proyecto de cobre Taca Taca en Salta, por un total de 5.250 millones de dólares. Sin embargo, este, aunque por un monto menor, ya había sido oficialmente confirmado por el gobierno salteño en noviembre pasado.

En otras palabras, el Gobierno no logró en Nueva York nada que no hubiera podido concretar con un par de reuniones en la calle Hipólito Yrigoyen 250, donde se sitúa el Palacio de Hacienda.

El timing, vale decir, fue pésimo. La semana pasada las grandes compañías norteamericanas y del mundo tenían el foco puesto en la disparada del petróleo por la guerra en Medio Oriente.

Pero, más allá de eso, tampoco ayudó a generar un buen clima de inversiones que Milei, en su discurso de apertura, tratara de "chorros" a todos los empresarios que "defienden la industria nacional" y volviera a burlase de Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla.

Los decepcionantes números de la inversión extranjera directa en el gobierno de Milei

Lo cierto es que la decepción de la Argentina Week no fue un caso aislado, sino que la inversión extranjera directa (IED) nunca logró despegar bajo la administración mileísta. "Por inversión extranjera directa se registró una salida neta de fondos por 1.400 millones de dólares" el año pasado, sintetizó la consultora Quantum Finanzas en su último informe.

En concreto, según datos del Banco Central, la inversión directa de no residentes tuvo un saldo neto negativo durante 2025, de -1.452 millones de dólares. Es decir, el año pasado se registró una salida neta de capitales por parte de empresas extranjeras, seguramente en forma de repatriación de fondos, distribución de dividendos o repago de deudas por parte de la filial local.

Las últimas cifras consolidadas que muestra el BCRA también resultan discretas. En el tercer trimestre de 2025, se registraron ingresos netos por IED de 4.248 millones de dólares, un 43% más que en 2024, pero un 29% menos que en 2023, previo a la asunción de Milei.

A su vez, el CEPA advirtió que la IED acumula un saldo negativo de 1.103 millones de dólares desde diciembre 2023, al asumir la administración libertaria.

¿Por qué ningún extranjero quiere invertir en Argentina?

Son varias las razones que explican por qué la IED ha sido baja en estos últimos años, algunas de las cuales involucran a Javier Milei y otras de las cuales van más allá.

Entre estas últimas, Martín Kalos, director de la consultora EPyCA, señaló que "históricamente, Argentina ha tenido un bajo ratio de inversión, lo que da cuenta de un proceso de desarrollo productivo que no ha necesitado de grandes inversiones. Nunca hubo un interés del capital a nivel mundial de traer más inversión a Argentina".

Al respecto, Kalos agregó que "la inversión extranjera suma la preocupación de cómo recuperar sus ganancias, siendo que, desde 2011, Argentina ha tenido controles cambiarios estrictos de manera cíclica" bajo el cepo al dólar.

También influye, en la coyuntura de corto plazo, otro imponderable para Milei, como es la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. "Impacta a partir de la tasa de interés, que o no va a bajar como se esperaba o va a subir", alertó Kalos, lo que desalienta inversiones productivas.

El otro efecto de la guerra, relacionado al primero, es el del conocido "flight to quality", sintetizó Eduardo Hecker, expresidente del Banco Nación y director de la consultora Vectorial. Se trata del efecto por el que los inversores, en épocas de inestabilidad, huyen hacia activos seguros, como los bonos del Tesoro estadounidense o el oro, perjudicando a los países emergentes. "Argentina es percibida como de mayor riesgo que muchos otros países de escala o capacidad similar de hacer negocios", coincidió Kalos.

Hecker remarcó, además, que una guerra de consecuencias globales como esta provoca una pausa y reordenamiento de las carteras de inversión a nivel mundial, incluso para países fuera del foco candente.

Pero, por fuera de estos factores que desalientan la IED, hay otros que son consecuencia directa del modelo mileísta. Para Hecker, hay tres elementos que llevan a que los potenciales inversores externos perciban una macroeconomía poco sólida pese al discurso autocelebratorio del Gobierno: la constante caída de la recaudación (de un 9% en febrero), la aceleración de la inflación y el tipo de cambio atrasado.

Son factores que influyen en la crisis productiva que se percibe en la mayoría de los sectores. "Argentina lleva tanto tiempo en crisis que el final de la crisis tiene que ser persistente" para que la IED sea alentada a fluir, advierte Kalos, un escenario contrario al de las "dudas sobre la continuidad del modelo económico y del proceso de estabilización" actual.

El otro problema es que el RIGI solo rige para los pocos sectores que ya de por sí no habían sido alcanzados por la crisis, como la energía y la minería, por lo que no impulsa inversiones dentro de rubros en caída.

En este marco, lo que ocurre, alertó Hecker, es que por la crisis productiva y del consumo se termina achicando el mercado interno, lo que, sumado a las tensiones dentro del Mercosur por la pelea del Gobierno con Brasil, reduce mucho el mercado potencial de cualquier inversión extranjera.

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