La UCR y el PJ favorecen o perjudican la continuidad en el 2011 del kirchnerismo. Uno de los directores de Isonomía Consultores, Juan Germano, realiza un análisis sobre las estrategias políticas que se vienen armando a nivel nacional de cara al 2011 y la importancia que tendrá Buenos Aires
En la actualidad, este escenario no parece cercano a ocurrir pero hay algunas situaciones (tanto internas como externas al partido) que comienzan a conmover a ciertos barones relevantes del conurbano. Internamente hubo un quiebre en el partido luego de las elecciones legislativas de junio de 2009, en donde comenzaron a cuestionarse ciertas actitudes y formas que se vieron reformuladas con el conflicto con el Banco Central durante el verano y la derogación del DNU del Fondo del Bicentenario y su reemplazo por otros dos decretos que le otorgan libre disponibilidad al Banco Central para disponer de 6.500 millones de dólares para el pago de la deuda con organismos internacionales y tenedores de títulos.
Claro que esta forma no es nueva dentro del kirchnerismo pero el hecho que resulta determinante es que, aún con un Congreso que no le es favorable, no parece haber indicios de dirigir acciones para negociar y llegar a acuerdos parlamentarios. La victoria o derrota de ambos bandos, al parecer, será ley a ley. En un principio, el oficialismo aparece cada vez más lejanos a las preferencias de la opinión pública, que parecían optar por perfiles menos confrontativos y más moderados, pero las sucesivas fallas y desencuentros de la oposición comienza a alejarlos también de la ciudadanía. Los últimos relevamientos marcan que la mayoría de las figuras más opositoras están siendo castigadas, hecho que no ocurría desde antes de las elecciones de junio pasadas.
Dentro del peronismo hay demasiadas incógnitas, tanto externas como internas. Las primeras radican básicamente en la situación en la que se encuentra la Unión Cívica Radical. La resurrección de este partido centenario luego de su virtual eliminación del mapa político luego de la presidencia de Fernando de la Rúa , no debe ser desestimada para llegar a un análisis completo del escenario. En la actualidad (independientemente de ciertas bajas), los dirigentes con mejor imagen a nivel nacional provienen de la UCR : Julio Cobos y Ricardo Alfonsín.
Pero la situación dentro del partido es la que necesariamente deberá ser reconstruida, si el objetivo del justicialismo es volver a ser gobierno en el 2011. Una lectura incorrecta del escenario puede llevar a perder la provincia de Buenos Aires y así, probablemente cambie el color que gobierna la nación. Bajo estas condiciones sobresale la figura de Carlos Reutemann, que parece tener potencial para transformarse en una salida ante un posible cuello de botella en que se encaminaría el justicialismo kirchnerista: es un hombre de la pampa húmeda, con entrada a los sectores medios y con cada vez mayor aceptación al interior del partido. De todas maneras, si se confirma que el ex piloto no será candidato, como se está suponiendo, aparecen otros nombres que quieren ocupar este puesto vacante: Felipe Solá, Eduardo Duhalde, Francisco de Narváez y Mario Das Neves.
Evidentemente las expectativas generadas no fueron cubiertas por la actual gestión (en base a los últimos números relevados por Isonomía Consultores, Cristina Fernández muestra una imagen negativa de 63 puntos contra una positiva de 33, en sintonía con Néstor Kirchner (64 negativa y 33 positiva), por lo que no parece una enajenación suponer que el próximo presidente deberá mostrarse con un perfil más conciliador. La pregunta que puede generarse, entonces, es si la sociedad apostará nuevamente por una figura dentro del radicalismo que cumpla con estos requisitos o si, por el contrario, volverá a depositar su confianza en una figura dentro del peronismo.
Estos propiamente definidos como "pre candidatos" del justicialismo aparecen en situaciones complejas y diversas entre ellos en relación a su imagen, su intención de voto, y su situación con la Provincia de Buenos Aires en particular. En primer lugar, y mejor posicionados entre ellos aparece la figura de Francisco de Narváez. El empresario logró derrotar a Néstor Kirchner en las elecciones de Junio pasadas y posicionarse como uno de los principales líderes opositores a las figuras kirchneristas. En la provincia, en especial dentro del segundo y tercer cordón del conurbano, ha logrado penetrar hasta obtener bajísimos niveles de desconocimiento y una relativa imagen positiva. A nivel nacional se ubica, conjuntamente con Alfonsín y Cobos, como los dirigentes con mejor imagen y con una interesante intención de voto. Sus debilidades principales son dos: No es claro si el peronismo lo aceptará como su líder y, sobre todo, su situación frente a su ciudadanía argentina, al haber nacido en Colombia y ser hijo de extranjeros.
El caso de Mario Das Neves es, en cierto sentido, similar a la situación que enfrentaba Francisco de Narváez antes de la campaña a diputado nacional de 2009. El Gobernador de Chubut posee altos índices de desconocimiento a nivel nacional (cercanos al 60%) y también dentro de Buenos Aires (acrecentado en el Gran Buenos Aires). A diferencia del diputado por Unión Pro, Das Neves presenta su gestión y quiere mostrar a Chubut como el modelo a imitar en el país. Lanzado públicamente hacia la presidencia, habrá que ver qué apoyos políticos logra para consolidar su imagen a lo largo de la nación y presentarse como una alternativa competitiva.
Eduardo Duhalde parece consolidar ciertos apoyos internos en el justicialismo, sobre todo dentro de la provincia de Buenos Aires y también tiene, entre ciertos sectores, una imagen del temperamento y capacidad necesarios para enfrentarse a épocas de crisis políticas-económicas. Asimismo, su conocimiento de la provincia y su estrategia de unificar el peronismo lo sostienen como un candidato a tener en consideración. De todas formas, la imagen del ex presidente no ha mostrado cambios en los últimos dos años: el 65% de la población tiene una consideración negativa sobre él.
El caso de Felipe Solá también es similar al de Duhalde: ambos son vistos por la ciudadanía como representantes de una "vieja política", y parece difícil que se le otorgue una nueva oportunidad en un cargo ejecutivo (luego de sus dos gestiones bonaerenses). Su imagen negativa a nivel nacional es consistentemente mayor que su negativa y no ha tenido variaciones significativas en los últimos meses, más allá de sus apariciones públicas.
Ahora bien, no es claro en donde ubicar a un actor sumamente relevante, que puede llegar a patear el tablero: el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. El caso del ex motonauta es llamativo, ya que se mantiene como uno de los 6 dirigentes con mejor imagen a nivel nacional. Más allá de ciertas vicisitudes de su gestión, es observado con buenos ojos por sectores del peronismo y por el electorado, pero su suerte dependerá de cuál es la postura que tome con respecto a Kirchner: separarse y buscar apoyo para un proyecto nacional o jugar el rol que le ofrezca el santacruceño.
Evidentemente los cuatro pre candidatos por el peronismo aparecen con dificultades diversas que deberán sortear para lograr su objetivo, sin contar el caso Scioli. En este escenario, entonces, es donde crece la figura de Néstor Kirchner que parece difícil se aleje mansamente de la pelea presidencial dentro del año próximo. Este escenario de gran diversidad dentro del partido es el terreno en donde el kirchnerismo se hace más fuerte y en donde mejor se mueve, sobretodo luego de de la derrota legislativa y el recambio parlamentario posterior. Claro que el gran impedimento sigue siendo romper con el fuerte rechazo que presenta ante la ciudadanía (en especial en los sectores medios), por fuera de los intereses internos del partido. Mientras su imagen negativa siga sosteniéndose cercana al 60%, las posibilidades de sortear una segunda vuelta electoral continúan estando lejanas.











Comentá la nota