Entre tacos altos y polleras, las mujeres avanzan en el mundo

Sandra Torres, esposa del presidente de Guatemala Alvaro Colom, no es la única mujer que compite en el mundo de la política y acumula enormes cantidades de poder.

Aunque la candidata del partido oficialista Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) marcha segunda en las encuestas electorales con sólo el 11% de la intención de voto, frente al 42,9 del candidato de la derecha Otto Pérez Molina, la primera dama guatemalteca decidió imitar a la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y se lanzó a la política de la mano de su esposo.

Sin embargo, Torres tuvo que dar un paso audaz: por motivos constitucionales, debió divorciarse de Colom para poder optar por la presidencia. Con el avance de la mujer y de los movimientos feministas en todo el mundo, ya no sorprende que el género conquiste espacios de poder, y que no sólo dirija empresas, se destaque en los círculos académicos y en el deporte, sino también gobierne sus países.

En esa línea se inscriben la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, elegida por Luiz Inácio Lula da Silva como su sucesora; la costarricense Laura Chinchilla y la canciller alemana Angela Merkel, al frente de la economía más poderosa de Europa. Además, dentro del club de las ex presidentas y actuales mujeres fuertes de la ONU figura la chilena Michelle Bachelet, que dirige la delegación de las Naciones Unidas destinada al género femenino.

“En nuestros días, la vida cotidiana se ha comenzado a rebelar. Y ya no a través de gestos épicos, como la toma de la Bastilla o el asalto al Palacio de Invierno, sino en formas menos espectaculares o menos anecdóticas. El símbolo por excelencia de esta rebelión es el movimiento de liberación de la mujer, precisamente porque las mujeres han sido siempre el símbolo por excelencia de la vida cotidiana”, aseguró el politólogo José Nun en La Rebelión del Coro, un texto publicado en 1989 que describió a los nuevos movimientos sociales, entre ellos el feminismo.

Aplicando esa máxima, Torres fundó durante el mandato de Colom la Coordinadora Nacional de la Mujer, una entidad que afilió a más de 30 mil mujeres guatemaltecas, entre ellas una amplia comunidad de indígenas.

Dentro de su partido impulsó planes, políticas, programas, proyectos y leyes concernientes al desarrollo social, fundamentalmente de mujeres, niños y adolescentes. Además, con el fantasma de los crímenes de cientos de mujeres en Ciudad de Juárez, en México, promovió en su país la Iniciativa de Ley contra el Feminicidio, apuntada a prevenir y penar la matanza de mujeres.

Como se ha visto, el lugar que ocupan las mujeres se hace cada vez más evidente en los gobiernos de todo el mundo. Ya va quedando claro que el poder no es exclusivamente algo que sólo pueden ejercer los hombres.

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