Pese al escenario y el calendario incierto, las fuerzas protagónicas de la política cordobesa comienzan a definir sus estrategias electorales y enfrentan más de un problema.
En el justicialismo, el distrito Capital se mantiene como el gran dilema a resolver. La lista de unidad que imaginó el gobernador Juan Schiaretti es, por ahora, una expresión de deseos.
La candidatura del actual legislador Dante Heredia a la presidencia del partido no pasó el tamiz de caudillos territoriales y dirigentes jóvenes que buscan su espacio. Varios de ellos prometen dar pelea por el Concejo de Capital o por la candidatura a intendente, que el oficialismo quiere reservar para Héctor Campana. José Manuel de la Sota espera en silencio, mientras su candidatura a gobernador, aunque esperada, está en veremos.
En el PJ hay también otras preocupaciones: cómo jugará el kirchnerismo cordobés, donde unos quieren estar adentro y otros ir por fuera de la estructura partidaria, y qué dimensión adquirirá la posible postulación de Eduardo Mondino a gobernador, como parte de un acuerdo del duhaldismo con el PRO de Mauricio Macri.
En el radicalismo, el gran tema pasa por los intendentes. La utilización de la boleta única para la elección de gobernador es la excusa para que los jefes municipales separen las urnas locales de la provincial. Con el nuevo sistema, no se puede repartir el voto durante la campaña; además, el elector debe marcar a quién quiere votar, empezando por el candidato a gobernador, lo que puede arrastrar al resto de la boleta.
Decenas de intendentes radicales ya no ocultan que quieren separar los comicios y municipalizar sus elecciones. Allí estará puesto el esfuerzo mayor, aunque prometan acompañar a Oscar Aguad en el desafío de recuperar la Provincia. Mientras, la interna nacional entre Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz pasa lejos de Córdoba.
Amigo de Cristina. Más unido detrás del liderazgo de Luis Juez, el Frente Cívico tiene sus objetivos a cumplir. Uno es recuperar el voto de quienes apoyan al Gobierno nacional, muchos de los cuales lo acompañaron en 2007, pero no en las legislativas de 2009. Hace tiempo que Juez morigeró sus críticas a la gestión de Cristina Fernández.
El hecho de que las urnas nacionales y provinciales sean separadas alimenta la ilusión, porque en el Frente Cívico descuentan que las vertientes progresistas del Frente para la Victoria no acompañarán al PJ y tampoco tendrán espacio para presentarse en forma independiente. Esperan acomodar los tantos y captar su adhesión, o parte de ella.
Llegó febrero y la calesita electoral aceleró su giro. Las tres fuerzas grandes tienen muchas complicaciones que resolver.









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