En las oficinas que asisten a uno de los ministros con despacho en la Casa Rosada, hay pegada en la pared una fotocopia simple de la última encuesta de Ibarómetro, hecha a mediados de diciembre, que consagra a Cristina Kirchner como la dirigente con mejor imagen e intención de voto. “Es para los mozos, que son los primeros en oler las calas del velorio. Que vean que es muy probable que sigamos en el gobierno, así el café sigue llegando a tiempo”, bromean en esa oficina.
Pese a pronósticos agoreros, el Gobierno pudo cerrar el año manteniendo la iniciativa. Cambios en el Gabinete, con movidas muy “cristinistas” como el encumbramiento de Nilda Garré en Seguridad, o de Juan José Mussi como secretario de Ambiente. Ante la falta de ley, se garantizó el Presupuesto 2011 con una prórroga. No le faltarán recursos al Gobierno en este año clave. La economía sigue acompañando en una década que, exceptuando los primeros años, ha sido extraordinaria para la Argentina y para la región. Partió ayer Lula da Silva, con una popularidad exorbitante (más del 87 por ciento) y 30 millones menos de pobres que hace ocho cuando asumió la presidencia de su país. Dejó a su “delfina”, Dilma Rousseff: la bonanza histórica de la región sonríe a los oficialismos.
El año 2010 fue igualmente “extraordinario”, definió la Presidenta y dio cifras: U$S 5.000 millones más de reservas del Banco Central respecto de la disputa de enero del año pasado por el pago de deuda con reservas; un consumo popular creciente, un crecimiento en el tercer trimestre del 9,1 en la actividad económica, desocupación del 7,4 y en descenso.
Cristina no se tomó al final un descanso prolongado en Santa Cruz hasta el 9 de enero. Recibió el año en Río Gallegos y regresa hoy a su despacho. En unos días parte de gira hacia Kuwait, Qatar y Turquía.
A veces en el verano la política se toma también vacaciones. No fue el caso el año pasado con el culebrón del despido y resistencia de Martín Redrado, y la pelea política y judicial por el uso de reservas. Para el plato fuerte de la carrera presidencial habría que esperar a marzo. Donde se verá finalmente si sectores de la oposición logran perfilar un armado capaz de inquietar al kirchnerismo. Las elecciones primarias son en agosto, lo que acorta el tiempo de las especulaciones.










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