Año electoral en un mundo en llamas

La Argentina, y Río Negro en ella, vive un 2011 que deberá ser un ejemplo de democracia en tiempos de irracionalidad en otras fronteras.
En un mundo conmocionado por los acontecimientos en Libia, donde una guerra vuelve a involucrar a las potencias imperiales y a un país petrolero, en este caso africano, en la Argentina, y Río Negro en ella, se vive un año electoral que deberá ser, por sobre las diferencias y los matices, el ejemplo de convivencia y de debate franco y pacífico que merecen sus habitantes. La irracionalidad de la fuerza y las bajezas del odio deben quedar bien lejos de los argentinos.

Vive la Argentina un año de ejercicio del voto popular. Arrancó en Catamarca, con un triunfo sorpresivo del Frente para la Victoria (FpV), y continúa hoy en Chubut, donde los pronósticos anticipan un final reñido entre los principales partidos en disputa. Las expectativas son grandes y llegarán a su cúlmine en octubre, con los comicios para la Presidencia de la República.

En Río Negro, mientras se aguarda la definición de la fecha de las elecciones provinciales, el panorama electoral ya aparece definido, por lo menos en cuanto a sus grandes contendores. Así, los contrincantes centrales serán los radicales saíztas César Barbeito y Juan Accatino, por una parte, y los opositores Carlos Soria y Alberto Weretilneck, por la otra. Todavía puede haber algún reacomodamiento y alguna tensión interna, pero la oferta electoral de los grandes partidos aparece como ya consagrada.

Como en Catamarca y hoy en Chubut, la discusión entre los principales rivales rionegrinos empieza a estar teñida claramente por los encolumnamientos nacionales. Triunfante la dupla Barbeito-Accatino en las internas abiertas del domingo pasado, que tuvieron una gran participación de votantes, sus propios integrantes y muchos de sus seguidores salieron a enfatizar su voluntad de entendimiento con el kirchnerismo.

Las declaraciones de buena sintonía con el gobierno nacional se sucedieron, pero no faltaron los cortocircuitos con el sector mendiorista derrotado en las urnas. El mismo Bautista Mendioroz dejó en claro que no piensa acompañar a Barbeito si éste persiste en su intención de encolumnarse detrás de la figura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Como están perfiladas las cosas, los remezones pueden sucederse en el centenario partido, que mañana tendrá una reunión clave para intentar poner calma al nerviosismo interno.

En el bando opositor, tanto Soria como Weretilneck han buscado, por su parte, despejar cualquier duda que pueda existir acerca de a quiénes realmente apoya el kirchnerismo. Para ello, entre otras cosas, han dado gran publicidad a la foto en que figuran ambos con la primera mandataria y no se han cansado de repetir el respaldo constante del senador Miguel Pichetto y de funcionarios nacionales como Juan Manuel Abal Medina.

También han buscado aprovechar el efecto Catamarca. Allí, la inesperada victoria del FpV y la derrota del radicalismo gobernante desde hace 20 años obraron como un eje político sobre el que pivotear para augurar un triunfo opositor también en Río Negro. Los militantes peronistas y del Frente Grande tomaron los resultados como una bandera, que han agitado con ardor.

La puja nacional recala así fuertemente en la arena provincial. El gobernador Miguel Saiz insiste en su pertenencia, por lo menos hasta diciembre, al espacio político inaugurado por el ex presidente Néstor Kirchner. El cipoleño Weretilneck, que va por la vicegobernación acompañando al peronista Soria, habla de “artilugios” radicales para incluirse en un proyecto, el kirchnerista, que él dice que no les pertenece. Todavía queda bastante para los comicios, pero el tono de la disputa ya tiene uno de sus indicadores.

Una disputa que, por la lucha del pueblo argentino, se da en el plano de la dialéctica democrática, donde las diferencias se resuelven mediante las ideas y las propuestas, las organizaciones partidarias y los votos, y no como en estas horas en el norte de África, donde los países más poderosos de Occidente una vez más acuden a la guerra, monstruo grande e irracional, para “solucionar” un problema en el Tercer Mundo.

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