Por el ‘efecto Jaime’, Cristina concentra en De Vido la agenda con empresarios

Por el ‘efecto Jaime’, Cristina concentra en De Vido la agenda con empresarios
El Gobierno quiere evitar que la causa judicial perjudique la fuerte imagen positiva de la Presidenta. CFK evitará la negociación directa con empresarios
Con la investigación judicial sobre el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, amenazando con dejar secuelas en la imagen presidencial en plena campaña electoral, la presidenta Cristina Kirchner le pondrá su impronta al trato diario con los empresarios. Cambiará radicalmente el estilo que tenía su marido Néstor Kirchner: no se mezclará directamente con los hombres de negocios en la discusión de los detalles y números finos, como sí lo hacía el ex mandatario. El ministro de Planificación, Julio De Vido, seguirá cumpliendo con esa misión, y en menor medida lo hará el secretario de Obras Públicas, José López.

Así CFK se diferenciará de la concentración que ejercía Kirchner, quien sí se trenzaba en la discusión diaria con los empresarios. La mandataria dará el visto bueno, o no, a cada contrato o negociación, y será la encargada de anunciar la obra e incluso de inaugurarla, de acuerdo a lo que se trate, y posará para la foto de rigor.

De este modo –contaron a este diario un funcionario y un dirigente que tuvieron varias reuniones con la mandataria–, Cristina tomará algo de distancia con un tema y un mundo que la incomoda. Así también quieren evitar el fantasma del ‘caso Jaime’ para esquivar cualquier efecto negativo que impacte en el fuerte impulso positivo que ensayó la imagen presidencial de cara a las elecciones 2011.

Después de la muerte del ex mandatario y con el retorno a la actividad, CFK no tocó la estructura gubernamental, pero sí mostró que su trato diario con los funcionarios tendrá su sello. Tal es así que como publicó este diario la semana pasada, la Quinta de Olivos dejó de ser la base de operaciones K, en donde se tejían desde un simple anuncio presidencial y la estrategia electoral hasta los negocios y contratos más importantes que involucraban al Estado nacional.

En ese esquema había días en que los salones de la residencia eran un hervidero en el que se sucedían las reuniones con dirigentes políticos de los más encumbrados, como gobernadores o intendentes de peso, y dirigentes de organizaciones sociales o estructuras barriales del interior del país.

Los empresarios también tenían sus charlas cara a cara con Kirchner. Si bien el ex presidente solía flanquearse de los funcionarios de confianza que funcionaban como nexo con el mundo empresarial, como De Vido y López, el patagónico era quien llevaba adelante las negociaciones y la letra fina de cada trato.

La muerte de Kirchner trajo un cambio obligado. Con el correr de los días, Cristina se juntó con cada uno de los ministros, llamó a los gobernadores y tomó las riendas de la gestión y de los detalles del armado político, algo que era potestad de Néstor. Aunque sea quien decide, la Presidenta, en cambio, deja que su equipo tenga más libertades en la rutina diaria. Los principales funcionarios de la Casa Rosada admitieron a este diario que el estilo presidencial es otro. Ya no suenan sus teléfonos a cada rato con alguna indicación o reto político.

Lo mismo podría haber hecho con el empresariado, pero Cristina no se trabará en la discusión de todos los días con tal o cual holding o empresa para negociar la renovación de un contrato o en los números finos para la licitación de una obra.

El trato entre Cristina y el funcionario era un tanto distante, a pesar de que ambos se conocen desde los inicios políticos en Río Gallegos. De Vido no es de los patagónicos con acceso liberado a Olivos, sin embargo estrechó lazos con la Presidenta y seguirá cumpliendo con esta función. El único de los empresarios K que mantiene contacto directo con CFK es Lázaro Báez.

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