EE.UU. anuncia una nueva era en la relación con Brasil

EE.UU. anuncia una nueva era en la relación con Brasil
Por Eleonora Gosman

El vicepresidente Joe Biden lo dijo al llegar a Río de Janeiro. El funcionario invitó a la presidenta Dilma Rousseff a una visita de Estado a Washington. Y elogió el desarrollo de la economía brasileña

Con la llegada del vicepresidente Joe Biden a Brasil, el lunes por la noche, Estados Unidos oficializó la invitación a Dilma Rousseff para una visita de jefe de Estado a Washington, el 23 de octubre próximo. Son poco frecuentes estas clases de convites, donde los mandatarios extranjeros son agasajados por la Casa Blanca con una ceremonia especial. Según reveló ayer el propio Biden, é sta será la única recepción de ese tipo que se le prodiga a un gobernante del exterior en 2013.

El listado de quienes gozaron esa preferencia, durante el primer gobierno de Barack Obama, es pequeño. Figuran, entre ellos, los líderes de México, Corea del Sur, Alemania, India y China. El único brasileño que precedió a Dilma en esa clase de honores fue el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, invitado por Bill Clinton.

Ayer, en un discurso pronunciado ante 600 empresarios y políticos en la capital carioca, Biden dijo que éste es un momento especial ya que prenuncia “una nueva era” en las relaciones brasileño-norteamericanas.

Como se afirma aquí, en los medios periodísticos locales y casi recordando la famosa frase de Henry Kissinger –“ Hacia donde se incline Brasil se inclinará América Latina”–, esta deferencia con Rousseff se explica por el papel de Brasil en América del Sur, tanto por el tamaño de su economía como por su influencia. También se debe al “pragmatismo” de la jefa de Estado brasileña, que para el Departamento de Estado parece ser una de sus mayores cualidades. Entre las formalidades del encuentro entre Dilma y Barack Obama en octubre próximo figurará una cena de gala en la Casa Blanca y una visita al Poder Judicial y al Congreso norteamericano.

El discurso de la víspera del vicepresidente Biden no pudo ser más elogioso en relación a Brasil. Pronunciado en el Pier Mauá, una inmensa área para eventos en la zona portuaria de Río, el norteamericano pregonó la necesidad de profundizar el comercio y las inversiones bilaterales. En una especie de “revival” del Alca, perimido en 2005, lo que más parece interesar a Washington son dos asuntos: energía y liberalización comercial. De hecho, los norteamericanos están interesados en tener más participación en la explotación de las reservas de crudo en la plataforma marítima brasileña, a una profundidad de hasta 6.000 metros. Y ni hablar del deseo de venderle a la Fuerza Aérea de Brasil los 36 cazas que está por comprar el Palacio del Planalto desde 2009. Cuando Dilma asumió la presidencia optó por encajonar ese proyecto, con la esperanza de calmar a las empresas oferentes de Suecia, Francia, EE.UU. y Rusia, que entraron en una feroz batalla por el negocio.

Si Estados Unidos consigue arrastrar a Brasilia en el proyecto de promover un comercio bilateral cada vez más abierto, piensa que tal vez podrá llevarse de yapa el Mercosur, es decir, Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela. Después de la visita a Colombia, donde Biden dio todo su respaldo al proceso de pacificación encarado por el presidente Juan Manuel Santos, Washington iría en camino de asegurarse los favores comerciales del bloque andino más México, un grupo al que quieren perfilar como alternativa, pero también ejemplo, al Mercosur. Si lograra vencer los recelos brasileños por una apertura comercial frente a la primera potencia mundial, que podría involucrar una extinción de amplios sectores manufactureros, Obama conseguiría fortalecer su mercado externo con una expansión sudamericana que compensase la contracción europea.

Según Biden, “ya no se puede ver a Brasil como un país emergente. Ustedes ya emergieron y todos lo saben”. Recordó que la economía brasileña ocupa el sexto lugar en el mundo. “Obama y yo creemos que este momento presenta una oportunidad increíble para una nueva etapa en las relaciones entre EE.UU. y las Américas ... y ningún socio es más significativo, en este emprendimiento, que Brasil”. Pidió dejar atrás el pasado para imaginar qué pueden hacer “con más comercio e inversiones” las dos grandes economías del hemisferio. En verdad, hace ya bastante que Estados Unidos se ubica en primer lugar como socio comercial de Brasil. Pasó a China en ese papel en 2010, el último año de gobierno del ex presidente Lula da Silva.

Hoy, Biden debe viajar a Brasilia donde llegará a media tarde. Antes visitará en Río un conjunto de favelas “pacificadas” junto a su esposa Jill. Ayer se encontró con la titular de Petrobras, María das Graças Silva Foster, y con ella conversó sobre proyectos petroleros.

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